Aprender a narrar la paz

Otras narrativas para escribir el futuro de la nueva Colombia

Publicado en Mundo Obrero

En el nuevo escenario de país, conformado por el respaldo popular al Pacto Histórico y por las recomendaciones del informe de la Comisión de la Verdad, caben todas las clases y las edades, todas las opciones y las miradas, todas las ideologías y las creencias, todas las etnias y las opciones sexuales. Solamente hace falta creer que es posible y aceptar las diferencias.

Pintada «paz en libertad» en una pared de la Universidad Nacional en Bogotá (foto: Iñaki Chaves)

Si cambiar los discursos no es fácil, menos lo es modificar los imaginarios condicionados por décadas de violencia en la sociedad, en las cabezas y en los corazones. El eslogan de la Comisión de la Verdad para el cierre de su impagable labor reza que “hay futuro si hay verdad”, es una llamada a la esperanza de una vida en paz si todos los actores del largo conflicto nos confesamos, nos arrepentimos, nos perdonamos y nos reconciliamos.

En este nuevo panorama ocupará un lugar destacado la necesidad de aprender a narrar la paz. No va a ser una tarea sencilla, porque las violencias se han instaurado en el ´normal` sobrevivir de las gentes de Colombia. Pero es una tarea ineludible si queremos convivir pacíficamente.

El informe final elaborado por la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición es un enorme y primer paso que no sólo recoge las vergüenzas de las acciones criminales que ha vivido el país, sino que supone el inicio de una nueva película de la que habrá que escribir el guion con un narrar distinto.

No callar, decir, escribir, pintar, fotografiar y cantar para construir un nuevo diálogo que sea respetuoso de las diversidades de este país donde el verde es de todos los colores y donde sus habitantes tienen pieles de múltiples tonalidades. Narrar pacíficamente para sacar a flote una sociedad azotada por las armas en esos surcos de dolores en los que no ha podido germinar el bien ni la libertad ha derramado su invencible luz.

Para romper el silencio contenido y dar voz a los gritos callados de las poblaciones excluidas, sin silenciar el resto de las voces que no comparten sus sufrimientos, es necesario juntar todas las narrativas, las del pueblo, las de la política, las de la academia y las de los medios, y todos los esfuerzos. Porque construir la paz requiere cambiar, de una vez por todas y para siempre, las armas por las palabras.

Palabras de paz para terminar con un conflicto “que no acaba de acabarse” y con una guerra cuyas víctimas han sido en un 80 % civiles. Palabras de paz para reconocer “a las victimas en su dolor, dignidad y resistencia y comprometernos con la reparación integral”.

Narrativas de paz para confrontar y enfrentar décadas de violencia armada y estructural, para explorar las experiencias de vida de quienes no quieren callar más y para transformar la sociedad recuperando la memoria, una memoria ejemplar que, como señalaba Benjamin, pueda relampaguear en momentos de nuevos peligros para la paz. Como señalamos en la presentación de la edición colombiana del libro Narrativas de paz, voces y sonidos “El ejercicio de articular una narrativa es entonces el ejercicio de buscar no desaparecer como ciudadanas y ciudadanos, de no sucumbir como sociedad. […] El lugar que ocupamos en una sociedad lo ocupamos por referencia a la forma en que nos auto-reconocemos y también a la forma en que nos reconocen los demás. Nuestra existencia social es entonces narrativa: nos narramos y nos narran. Narrativas de paz para hacerla posible” (Chaves, Múnera y Ruiz, 2020, p. 12).

Una nueva oportunidad para la paz, esa que empieza hoy y que habrá que seguir construyendo cada día, entre todas y todos, con quienes compartimos ideas y con quienes piensan distinto, con todas las especies y con la naturaleza: “Para el silencio una palabra / Para la oreja, un caracol / Un columpio pa’ la infancia / Y al oído un acordeón / Para la guerra, nada”.

El cambio se hizo realidad, ahora empieza lo más difícil

La victoria del Pacto Histórico en las elecciones presidenciales de Colombia inaugura una nueva era llena de esperanza

Publicado en Mundo Obrero

Democracia y ciudadanía (foto: Iñaki Chaves)

¡Enhorabuena a Colombia y a lxs colombianxs! Un inapelable triunfo de la ciudadanía y de la democracia que han hecho posible el tan ansiado cambio. Gustavo Petro presidente y Francia Márquez vicepresidenta. Una dupla novedosa por muchos motivos: primera vez que la política tradicional no gobernará el país del sagrado corazón; primer presidente a la izquierda de la sempiterna derecha y primer exguerrillero en ocupar la casa de Nariño; primera mujer afro, ambientalista y lideresa social en la vicepresidencia; primera vez que lxs de abajo están más cerca de lxs de arriba y primera vez que las movilizaciones sociales han provocado un verdadero cambio.

Dicho esto, toca detener un momento el tiempo y reflexionar sobre lo que supone y cómo abordarlo. Comienza lo más difícil: gobernar para todo el país y todas sus gentes en un territorio históricamente dividido y socialmente fraccionado. No será fácil. Habrá que tener mucho tacto para introducir los cambios necesarios y habrá que tener mucha paciencia para lograrlos.

No sólo en las calles para cumplirle a la gente, que deberá armarse de estoicismo y mantener la ilusión, sino en la Cámara de Representantes y en el Senado en donde el Pacto Histórico tendrá que saber navegar con firmeza pero con flexibilidad para mantener la nave del cambio a flote y en su rumbo.

La metamorfosis social no se verá de la noche a la mañana. No nos acostaremos como un complejo y cabizbajo G. Samsa y nos levantaremos como una bella y alegre mariposa amarilla. El camino será tortuoso y largo, y las piedras dificultarán su recorrido; aunque caminar nos acercará al sueño, a la utopía del cambio. No valdrá con cuatro años, se necesitarán más, tal vez toda una generación para lograrlo. Pero es un primer, trascendental y necesario paso adelante.

Con todas las dificultades, con todos los enemigos de siempre y con los amigos repentinos e interesados, con las violencias estructurales y con las desigualdades e inequidades, que no desaparecerán de repente; pero el momento, por fin, ha llegado. Coraje y fuerza, hasta que la dignidad se haga costumbre, hasta que vivir sabroso sea lo natural y hasta que Colombia se convierta en una potencia de vida.

Por la paz y la justicia social, bienvenidxs el Pacto Histórico, Gustavo Petro presidente y Francia Márquez vicepresidenta.

Periodismo no violento

Publicada la edición colombiana del libro Periodismo no violento. Hacia un enfoque humanizador de la comunicación, una invitación a producir información no violenta y una apuesta por una comunicación pacífica

Publicado en Mundo Obrero el 11 de junio de 2022

Portada y contraportada del libro

El mundo del siglo XXI parece estar tan lleno de guerras como lo estuvo el XX, aunque muchas veces no sean conflictos declarados y armados y se libren más con propaganda que con tiros y contra estructuras sociales explotadas y excluidas. Está, como afirmaba Doménico Losurdo, ´lleno de violencias que afirman querer erradicar de una vez por todas el azote de la violencia`.

Se hace necesario denunciar las violencias, luchar contra las políticas que permiten o facilitan la guerra y promover la construcción de paz. Tal vez la paz sea el objetivo humano más perseguido de la historia y el menos logrado. También el concepto más debatido y menos consensuado, porque es posible que existan tantas paces como personas y que cada una tenga su propia visión de esta.

En esa búsqueda de la paz las palabras son armas poderosas, que sanan casi tanto como hieren. Pueden ser ventanas que nos abran miradas diversas a las múltiples realidades del mundo o puñales que se claven en los imaginarios y condicionen las maneras de entender el mundo. Las palabras pueden tanto construir la paz como provocar la guerra.

Y sobre palabras, sobre escribir y narrar, saben mucho las y los profesionales de los medios que deberían asumir, al igual que las empresas mediáticas, su papel en la construcción de paz. El libro Periodismo no violento. Hacia un enfoque humanizador de la comunicación es una invitación a producir información no violenta y una apuesta por una comunicación pacífica.

La edición colombiana del libro ha sido publicada en junio de 2022 por la agencia internacional de noticias Pressenza, algunos de cuyos miembros son los autores del contenido, por FES Comunicación y por ediciones desde abajo, tres entidades que gustan de compartir el conocimiento y ofrecerlo al público de la manera más accesible posible. El texto presenta los “fundamentos y principios, las herramientas y sugerencias que podrían configurar un enfoque no violento del quehacer comunicacional y periodístico” y cuenta con el prólogo de María Cristina Mata y una nota de Iñaki Chaves a esta tirada en Colombia.

Un libro intencional que toma partido por la paz, que no acepta como ´normal` la violencia y que cree necesaria una visión humanizadora de la realidad para contrarrestar la fuerza de la violencia que ejercen algunos sectores de la política, de la economía y de los medios.

En Colombia, esa revisión con un talante humanitario de la producción periodística es ineludible. De ahí la necesidad y la importancia de esta especie de guion o manual para entender y llevar a la práctica el periodismo no violento. Una obra que “pretende cosas simples y sencillas, pero no siempre fáciles, para construir otra comunicación y otro periodismo que cuenten con las bases sociales como fuentes de información; que se cuestionen sobre lo que narramos y cómo lo hacemos; que se alejen de la homogeneización que provoca el discurso dominante; que no simplifiquen ni reduzcan el valor de los contextos, y que busquen e informen sobre experiencias, proyectos y noticias que no exalten la violencia sino la diversidad y creatividad de los otros mundos que están dentro de este”.

19-J, un día para cambiar el país

Es evidente que después del 19 de junio Colombia va a cambiar, y ese cambio será un sufrimiento más que puede, como la suerte, ser bueno o malo

Publicado en Mundo Obrero el 01/06/2022

Pero será, y los resultados de la primera vuelta de las presidenciales han dejado un panorama incierto que ha golpeado más a las hipotéticas izquierdas que a las seguras derechas.

(Fotomontaje hecho con fotos tomadas de la web del Pacto Histórico)

La verdad es que nos la creíamos felices y convencidos del triunfo del Pacto Histórico, que se ha dado, pero no con la contundencia esperada, o más bien deseada.

Ahora, el rival para el segundo asalto no es la derecha tradicional vinculada a la corrupción, el crimen y la no defensa de la paz. Es un sujeto con algunos de esos lastres, patriarcal, conservador, violento y misógino, que habla “clarito” lo que la gente quiere oír, aunque mienta.

Pero parece que da más miedo la izquierda progresista con propuestas sociales, fundamentadas y necesarias, programa y programa que diría el recordado Anguita, que la derecha populista con propuestas vacuas y llamativas, redes virtuales y plataformas digitales que es lo que hoy “mola”.

En Colombia, por suerte o por desgracia, manda más el sentimiento que la razón y en ese escenario el rijoso y sobreactuado exalcalde de Bucaramanga toca más la fibra que el intelectual y sobrado de argumentos exalcalde de Bogotá.

Tal vez la diferencia, de corazón, de discurso y de enamoramiento esté en la vicepresidencia. Francia Márquez es la fórmula ideal que complementa a Petro. Ella es cercana a la gente y le pone el cuerpo entero a la lucha por la transformación social, a la defensa de los derechos, humanos y de la naturaleza, y a la búsqueda de la justicia social.

Así que pa´lante. Sin miedo al verdadero cambio, que lo otro es más de lo mismo. Es el poder del dinero y el uso de las nuevas plataformas digitales frente al trabajo y el contacto con la calle y el pueblo.

Porque necesitamos que la dignidad se haga costumbre. La tarea va a ser dura y el cambio para mejor va a necesitar esfuerzos. El primero es votar el 19 de junio. Apenas veinte días para dar ese fundamental primer paso.

Pero sí se puede, sí es posible vivir sabroso.

Francia M.

La primera mujer negra en optar a la vicepresidencia de Colombia

Publicado en Mundo Obrero el 26/05/2022

Francia Elena Márquez Mina es un eslabón en la cadena que conforma una ciudadanía colombiana que quiere un cambio hacia mejor para su país.

Francia Márquez, foto tomada de su página web

Mujer afro, activista social, feminista, defensora de los derechos humanos y de la madre Tierra, abogada y política candidata a la vicepresidencia en la fórmula del Pacto Histórico junto a Gustavo Petro Urrego.

Graduada como técnica agropecuaria del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) y como abogada de la Universidad Santiago de Cali, Francia se movilizó por las mujeres negras, por el cuidado de la vida y los territorios ancestrales liderando la marcha de los turbantes, lo que le valió el premio nacional a la defensa de los derechos humanos; apoyó la participación de los pueblos étnicos en el proceso de paz entre el Gobierno y las FARC-EP, y obtuvo el premio Goldman Environmental por su defensa del medio ambiente.

Todo ello como parte de “un proceso, de una historia de lucha y resistencia que empezó con mis ancestros traídos en condición de esclavitud”, como parte de “la lucha contra el racismo estructural, de los que luchan por seguir pariendo libertad y justicia” y como eslabón de una cadena ciudadana que quiere asumir “el rumbo de nuestra propia historia”.

En este periplo para llegar a la cojefatura del país ha recibido el respaldo de las gentes del común, la base social y popular del país, desde indígenas a campesinas pasando por trabajadoras domésticas y recicladoras, y de personajes destacados de las artes, las ciencias, la economía y la política de Colombia y de gran parte del mundo como Angela Davis, Pepe Mujica, Boaventura de Sousa Santos, Dilma Rousseff, Lucía Topolansky.

Tan activa en las redes virtuales como en las calles, en los últimos meses Francia Márquez ha llenado sus perfiles de movimientos y discursos y su mochila de voces y sonidos de todas las partes del país y de todos los sectores. Ha caminado el territorio nacional como pocos políticos habían hecho antes. Ha escuchado a las gentes, tanto a las jóvenes como a las ´mayoras`, y ha narrado su visión de país sin prometer imposibles, solamente ofreciendo su trabajo y dedicación por una causa justa, común y amplia: Colombia. Una que viva en paz, que disfrute de libertad y de derechos, en la que la dignidad se haga costumbre y en la que las y los colombianos puedan ´vivir sabroso`.

Creo que el horizonte no es fácil y que la lucha va a ser ardua, pero es el momento de asumir el riesgo, uno más en este surco de dolores que ha sido la historia colombiana, y de gritar alto que sí se puede, que Colombia puede ser una “Potencia Mundial de la Vida mediante un Pacto Histórico que de manera urgente concrete un nuevo contrato social para el buen vivir con todas las diversidades de la nación para entrar por fin en una era de paz cuyo rostro sea una democracia multicolor, expresión de los mandatos ciudadanos, que haga realidad la igualdad, una economía productiva que genere riqueza basada en el trabajo y la protección de la casa común”.

¿Está Colombia preparada para el cambio? ¿Apoyará mayoritariamente la ciudadanía una candidatura formada por una mujer negra, raizal, palenquera y feminista junto a un candidato progresista, exalcalde, senador y fundador de la Alianza Democrática M-19? ¿Entenderán y respaldarán los partidos tradicionales y sus miembros conservadores esta dupla? ¿Respetarán las fuerzas del orden, Ejército y Policía, a un presidente y una vicepresidenta alejados de los gobernantes al uso? ¿Aceptará la oposición, incluida la que actúa al margen de la ley, decentemente y en paz su nuevo papel?

Muchas preguntas en el aire para las que, de momento, no hay contestación. Pero ya va siendo hora de que el país se enfrente a las respuestas movilizándose y votando por la transformación social, es el tiempo de la juntanza y de la paz. Elegir a Francia Márquez y a Gustavo Petro es darle una oportunidad a la paz, a la vida, a la dignidad y a la justicia social.

El 29 de mayo que toda Colombia vote por la metamorfosis que necesita. En primera.

El fin no justifica los medios, y algunos medios tienen fines injustificables

Los objetivos mediáticos, sean por beneficios económicos o por incidencia política, no pueden estar, o no deberían, por encima de la decencia, de la verdad y de la justicia.

Publicado en el periódico desdeabajo edición impresa nº 291 (mayo 18 – junio 18 de 2022)

«Barrer bajo el muro» (en el catálogo de la exposición The art of Banksy)

El pasado mes de abril, Noticias Caracol difundió una noticia falsa que el propio medio calificó como “error en la cobertura” y de la que se retractó ratificando su compromiso de facilitar “información transparente y veraz, como siempre”. El medio, perteneciente al Grupo Santo Domingo, mintió y luego se disculpó, pero ahí dejó el ruido de sus trinos con falsa información que termina, de una u otra manera, calando en la sociedad y construyendo esos imaginarios que nos condicionan y dominan.

“Miente, que algo queda”, un dicho histórico con una historia detrás que bebe de la propaganda y la manipulación. Y esa manipulación informativa es la que está acabando con la fiabilidad y la seriedad de los medios, sobre todo de los que denomino masivos de des-información y que se deben a quien paga la tinta, el micro o la cámara.

Tal vez mintiendo con la aviesa intención de que, a fuerza de repetirse, se termine convirtiendo en una verdad o en una falsedad asumida como parte de esa ´normalidad anormal` en donde, como señalara Delavigne en su Les enfants d’Edouard: “Mientras más increíble es una calumnia, más memoria tienen los tontos para recordarla”.

La corresponsal de Noticias Caracol en Madrid (España) apareció el jueves 21 de abril en el noticiero del mediodía “informando” sobre los señalamientos contra Petro hechos por Hugo ‘el Pollo’ Carvajal, un exoficial vinculado a la seguridad del Estado venezolano que se encuentra ahora preso en Madrid. Dicha declaración tuvo lugar al día siguiente y el sujeto no dijo nada sobre una posible financiación de Venezuela a la campaña del candidato presidencial ni hizo ninguna otra acusación.

Para la Federación Internacional de Periodistas, la divulgación de noticias falsas -o falseadas- produce “un peligroso círculo de desinformación” favorecido por el uso de las redes virtuales que “permiten que los usuarios sean productores y consumidores de contenidos a la vez, y han facilitado la difusión de contenido engañoso, falso o fabricado. Así se genera un circuito vicioso, y una noticia falsa se replica miles de veces en cuestión de segundos” (FIP, 2018).

Es un asunto grave que más bien nos debería hacer reflexionar sobre esa manipulación, esa desinformación generalizada que parece haberse instalado entre los medios, no todos, pero sí una parte importante, con gran poder y altos índices de audiencia, y que tergiversa la realidad a beneficio de quienes manejan los hilos de los poderes político, económico y mediático; sin olvidar, en el caso colombiano, el militar y sus acólitos armados fuera de la ley.

Mala praxis e imagen para un sector, el de los medios en Colombia, que está bajo sospecha por su exceso de concentración y su falta de imparcialidad

«En Colombia el escenario mediático es netamente oligopólico, y esa concentración atenta contra un sistema democrático de por sí excesivamente mediado por los poderes financieros y políticos que controlan el espectro de la información escrita, radiada y televisada a través de unos medios sumisos que no ponen en duda lo que cuentan, pero cuya docilidad sí atenta y cuestiona los valores democráticos» (Chaves, 2020, p. 2199).

El actual panorama informativo, lo producido por los medios, y la situación hoy de las audiencias -televidentes, escuchantes, oyentes y usuarias y usuarios de dispositivos móviles-, facilita sobremanera la ´invasión` de bulos, chismes, patrañas, memes y demás fauna del mal informar y del mentir

«Los nuevos hábitos de consumo de información en el barrizal de las redes virtuales, donde se lee con prisas, y el contexto pasa a un segundo plano, y conviven por igual infundios y noticias contrastadas, han creado un caldo de cultivo tóxico que atenta contra el derecho de la ciudadanía a recibir información veraz» (Tapia, Chaves y Gordo, 2020, p. 295).

Pueden leer la noticia completa en este enlace

Un Primero de Mayo reivindicativo, femenino y feminista

Por el reconocimiento de todas las mujeres en todas las facetas de la vida.

Por las madres, por las que crean, por las hermanas, por las que investigan, por las hijas, por las que emigran, por las parejas, por las que cuidan, por las estudiantes, por las que aman, por las amigas.

Pintada obrera y feminista en la Universidad Distrital en Bogotá (foto: Iñaki Chaves)

También por las kellys[1], porque puede que ellas sean la representación perfecta de ese papel que les ha sido asignado a las mujeres y que ha sido asumido, y casi nunca cuestionado, por una sociedad que ni las valora ni les da la importancia que merecen.

Si hay algo que nos une, que compartimos como seres humanos vivos es que todas y todos tenemos una mujer en nuestras vidas: nuestra madre. Entonces, en una fecha tan importante y representativa como el día de las y los trabajadores es fundamental resaltar el valor de las mujeres como hacedoras. Hacedoras de todo y de todos, de la vida, de la juntanza, de la esperanza, de la utopía.

No me quiero extender mucho porque creo que el protagonismo de este 1º de mayo debe ser de ellas. Pero quiero aprovechar para lanzar al aire un pensamiento: en los países del mundo en los que vayan a celebrarse elecciones recuerden no votar a aquellas opciones que no defienden a las mujeres, que no las respetan y que las excluyen. Voten lo que quieran, pero nunca a esos partidos que no defienden la igualdad, la equidad, el respeto y el reconocimiento por las mujeres, por las trabajadoras. Porque todas ellas lo son, tengan o no un salario.

Tenemos que democratizar la democracia, contra “la dominación, el patriarcado y la diferenciación identitaria desigual” (Boaventura de S. Santos) que se han enquistado en las democracias tradicionales.

La fiesta de las y los trabajadores es un día apropiado para gritarlo con fuerza. Por las verdaderas emancipaciones sociales de todas ellas, trabajadoras, en cualquier parte del planeta, vivamos un primero de mayo reivindicativo, femenino y feminista. Porque, como nos ha recordado por estos días Julia Otero, “Cuando una mujer avanza, ningún hombre retrocede”.


[1] Las kellys hace referencia a las mujeres que limpian, o sea, todas, y que se ha constituido como colectivo, primero en España y después en otros países, de defensa de los derechos de las mujeres trabajadoras.

El Quijote encantado en chino

Un juego de ida y vuelta del castellano al mandarín, y viceversa, con la obra maestra de Cervantes

publicado en Mundo Obrero el 22/04/2022

En un día tan especial como este, no está de más volver sobre el texto más clásico de entre los clásicos y que cimenta la celebración del Día del Libro los 23 de abril.

Portadas de Historia del Caballero Encantado en su versión en castellano (izqda.) y del original en chino (dcha.) (foto: Iñaki Chaves)

En sus numerosas aventuras a lo largo y ancho de su mapa intelectual imaginado, don Quijote nunca llegó a pisar tierras chinas. Pero ahora, con esta Historia del caballero encantado, es como si el ingenioso hidalgo hubiese cabalgado, a su manera, entre la insensata cordura y la juiciosa locura, por los rojos dominios literarios del gigante asiático.

Creo que tanto Miguel de Cervantes como Alonso Quijano estarían encantados de verse trotando por aquel “centro del mundo” y sus ricas y creativas dinastías culturales. No en vano, Moxia Zhuan, o Historia del Caballero Mago, de Lin Shu, es no sólo la primera traducción al chino del Quijote, sino la primera obra literaria española traducida a ese idioma, llegando a estar prohibida; algo que dice mucho de lo que representa en Oriente la historia alrededor del sempiterno personaje creado por el autor español.

El libro Historia del caballero encantado es una traducción al castellano de la adaptación al chino mandarín que el escritor chino de la dinastía Qing Lin Shu hizo del Quijote en 1922. Un interesante juego alrededor de la obra inmortal de la literatura en lengua castellana con un viaje de ida y vuelta que reescribe las andanzas del caballero de la triste figura y la devuelve a nuestro ámbito enriquecida tras su adaptación a la cultura china.

El volumen es la traducción al castellano de la versión de Don Quijote de la Mancha de Lin, quien no hablaba español y escribió su particular mirada a partir de la lectura que le hizo un amigo de varias ediciones en inglés, hecha por la investigadora y profesora de la Universidad de Granada Alicia Relinque. Esta publicación cuenta, además, con tres prólogos: uno del escritor y director del Instituto Cervantes Luis García Montero; otro del editor y escritor Andrés Trapiello, y un tercero y último a cargo del embajador de España en China, Rafael Dezcallar.

Si Cervantes no quiso acordarse del lugar manchego donde don Alonso Quijano vivió sus peripecias, Lin Shu no consideró necesario mencionarlo; mientras el autor alcalaíno dotó al galgo de ganas de correr, el autor chino le hizo cazador. Así, el texto va y viene de las originales páginas cervantinas a los entrometidos folios “creados” por el escritor chino en una recreación “más delirante, más romántica”. En este texto “encantado” se juntan esas dos obras, separadas, además de por cuatro siglos, por dos idiomas que han creado una nueva joya literaria tan curiosa como insólita.

Historia del caballero encantado ha sido coeditado en España y Argentina en 2021 por las editoriales Ginger & Ape para la península y Mil gotas para Hispanoamérica, y fue presentado en el Instituto Cervantes el 22 de abril de ese año como parte de los actos de celebración del Día Internacional del Libro. El evento fue transmitido en streaming y contó con la participación, entre otros, de su director; de los embajadores de China en España y de España en China, y de la traductora al castellano del original en mandarín.

La metamorfosis de un personaje viajero, caballero andante e hidalgo encantado, cuyas aventuras enamoran y hacen soñar a cualquier persona, sin importar en qué idioma, en cualquier lugar del planeta (o quien sabe si también en cualquier otro espacio de la galaxia).

Un día imborrable

Un 14 de abril más para recordar la memoria republicana, para demandar esa democracia de trabajadoras y trabajadores de toda clase que se organiza en libertad y justicia

Portada del diario La Voz del martes 14 de abril de 1931

La II República, nacida el 14 de abril de 1931, fue un soplo de aire fresco que esta España de ahora no debería olvidar. Nació de las urnas, de la práctica democrática de un pueblo que, pese a la crisis europea que la rodeaba y la situación social y económica en la que se encontraba, quería soñar y vivir decidiendo libremente su futuro.

Que no nos sigan engañando, la II República “trajo a España la libertad y la dignidad y eso conllevó la alegría. El franquismo quiso vincular la República con la guerra, pero es la guerra la que acaba con la República”, tal como afirma Rafael Torres, autor del libro Viva la República.

El fascista golpe de Estado de 1936 fue para acabar con un régimen democrático que promovía la libertad, la igualdad y la justicia social a partir de un pilar fundamental: la educación, una necesidad perentoria en un país con una población mayoritariamente analfabeta. Una gran parte de las y los represaliados por el franquismo lo fueron por su condición de republicanos, y entre ellos un número importante por su dedicación a la enseñanza. Al franquismo no le interesaba que la gente tuviera conocimientos.

Y no olvidemos que con la II República fue posible extender al campo la jornada laboral de 8 horas; que se igualaron las condiciones laborales entre mujeres y hombres; que se establecieron los siete días de vacaciones pagadas al año; que se otorgó el derecho al voto a las mujeres; que se aprobó el divorcio y se equipararon legalmente las hijas e hijos nacidos fuera o dentro del matrimonio, y que se estableció la libertad de conciencia y de culto. También, durante la breve etapa del pensar y el sentir republicano, tuvo lugar la llamada Edad de Plata de la cultura española, con una creatividad y una producción artística de una calidad no vista antes.

Amaneció el día con la bandera tricolor ondeando en el balcón del ayuntamiento de Éibar y con aires republicanos soplando por doquier. Durante la mañana, las autoridades del régimen monárquico reconocieron el triunfo de la República y pactaron la entrega pacífica del poder. Dicen que el propio ministro de la Guerra, el general Berenguer, lo confirmó al enviar un telegrama a las Capitanías Generales en el que decía “… los destinos de la Patria han de seguir, (…), el curso lógico que les imponga la suprema voluntad nacional…”.

La República fue, como escribió Manuel Azaña, “la consecuencia necesaria”, salida del sufragio universal y persuadida de que “la política de un país civilizado debe hacerse con razones y con votos, merced al libre juego de las opiniones, triunfante hoy una, mañana otra” creyendo siempre y firmemente que “el mejor servicio que podían prestar a su país era el de habituarlo al funcionamiento normal de la democracia”.

Aconteció, según palabras de Luis Íñigo al justificar su libro Breve historia de la Segunda República española, “el período más emocionante e intenso de la historia de España (…) sin un solo disparo, sin un solo acto de violencia, un monarca dejó su trono y, como luego se repetiría una y otra vez, el país se acostó monárquico y se levantó republicano, abriendo, por vez primera, la posibilidad de regir los destinos de la nación a un gobierno que iba a enfrentarse con decisión, aunque no siempre con acierto, a los graves problemas que los españoles venían sufriendo desde los orígenes mismos de la monarquía liberal, más de un siglo atrás. Y es que la República fue, para muchos españoles, un sueño que se hacía realidad y una esperanza cierta de que el país podría al fin salir de su atraso secular y ponerse a la altura de los más avanzados de Occidente”.

Esa posibilidad ya la señaló Antonio Machado el 14 de abril de 1937 al referirse al Gobierno provisional de 1931 afirmando que “unos cuantos hombres honrados (…) obedientes a la voluntad progresiva de la nación, tuvieron la insólita y genial ocurrencia de legislar atenidos a normas estrictamente morales (…) Para estos hombres eran sagradas las más justas y legítimas aspiraciones del pueblo; contra ellas no se podía gobernar, porque el satisfacerlas era precisamente la más honda razón de ser de todo gobierno. Y estos hombres, nada revolucionarios, llenos de respeto, mesura y tolerancia, ni atropellaron ningún derecho ni desertaron de ninguno de sus deberes”.

Para Josep Pla, en El advenimiento de la República, el 14 de abril de 1931 se vivió con un entusiasmo que no cesaba de crecer, un día en el que todo cogió “un aire de verbena triunfante, un aire de alborozo franco y desenfrenado -sólo que es una verbena política-. La gente se abraza, grita, suda, canta (…) Pasan sobre la multitud ráfagas de entusiasmo cívico que determinan movimientos de enternecimiento humano”.

14 de abril, la República (foto: Iñaki Chaves)

Aquel 14 de abril fue, tal como escribiera María Zambrano sesenta y cuatro años después en Diario 16 “tan hermoso como inesperado: salió el día en estado naciente; es decir, nació. Solamente por eso, aunque hubiera nacido otra cosa –hermosa, se entiende–, también ella tendría un inmenso valor.

En el himno de Homero, Afrodita se hace merecedora de ese mismo epíteto: ´La Naciente`. Así es llamada. Y de Afrodita fue aquel día, un día naciente, donde todo nació: hasta el día, hasta las nubes, hasta la gente.

(…) si lo que nació de ese día naciente fue la República, no puede ser por azar. Fue, pues, un nacimiento y no una proclamación.

Las gentes sólo pensábamos –es muy cursi, lo sé, pero es verdad– en amarnos, en abrazarnos sin conocernos. Llorábamos de alegría, unos y otros, en la Puerta del Sol. Yo estaba allí cuando llegó Miguel Maura, cuando entró en el Ministerio de Gobernación. El edificio se había ido llenando de gentes, como convocadas por una especie de corona de nubes que se había ido formando en el cielo.

Era una hermosísima corona, tan hermosa que, una vez vista y contemplada, hace imposible aceptar ninguna otra corona. Se hizo sola, con esas nubes de abril que son un poco hinchadas, pero contenidamente; un poco rosadas, pero contenidamente. Era algo tenue e indeleble a la par, algo inolvidable siendo tan leve, tan sostenido que no se sabe qué esfera celeste tenía que ser, y, de no ser celeste, lo más cerca que en este planeta puede haber de celeste.

Florecieron las banderas republicanas, florecieron no se sabía desde qué campo de amapolas o de tomillo. Hasta había perfume a campo, a campo de España. Y, entonces, todo fue muy sencillo: Miguel Maura avanzó con la bandera republicana en los brazos. La llevaba tiernamente, como se lleva un depósito sagrado, un ser querido. La desplegó y dijo simplemente: ´Queda proclamada la República`. Fue un momento de puro éxtasis”.

Pues eso, que viva la República y que podamos ver nacer la tercera.

Pintadas: un clamor contra las guerras

Las pintadas están siendo una de las expresiones populares para denunciar la guerra que está sufriendo Ucrania

Una pintada contra la guerra (Usaquén, Bogotá / foto: Iñaki Chaves)

“La paz es tan recurrente en las pintadas de todas partes como poco respetada y muy perseguida”, afirmación de Iñaki Chaves en entrevista con el profesor y periodista Manuel Tapia para la web del Departamento de Periodismo y Comunicación Global de la Universidad Complutense de Madrid.

La destrucción y el elevado número de muertes causadas por la guerra de Vladimir Putin en Ucrania ha generado el rechazo de la mayoría de la comunidad internacional y de las asociaciones sociales y humanitarias que, tras casi 50 días de enfrentamientos, apelan infructuosamente al final de la contienda.

Esas peticiones de paz han trascendido del ámbito diplomático y de los organismos internacionales para trasladarse a las calles y los muros de las ciudades, donde los artistas urbanos han puesto sus pinceles, sus botes de espray y su creatividad al servicio de un clamor general que exige el alto el fuego.

¿Ha cobrado más vigencia o pertinencia en estos días un libro como el que coordinó recientemente?

Creo que “Paredes que comunican” es un libro atemporal. Reúne diversas reflexiones alrededor de las pintadas y su poder comunicador que, aunque son mayoritariamente de y en Colombia, son extrapolables a cualquier lugar y tiempo.

La condena a la guerra emprendida por Putin en Ucrania se está dejando oír en los foros internacionales, los despachos presidenciales y las cancillerías de todo el mundo. Pero también se está librando en las calles, con numerosas manifestaciones de esas pintadas o arte urbano que […] muestran el rechazo a la invasión decidida por el Kremlin.

¿Qué valor o qué repercusión están alcanzando estas pintadas que aparecen en los muros?

[…] el valor o la repercusión ¿cómo lo medimos?, ¿por los “me gusta”?, ¿por su difusión en las redes virtuales?… Aunque sí hay algunas expresiones muralistas en algunos sitios, casi todos por fuera de Ucrania, la realidad es tan grave y perentoria que apenas hay lugar para las pintadas. Sin embargo, como pasa casi siempre por la fuerza de los medios, existen otras realidades, también graves, que sí han llenado las paredes y no han ocupado las portadas.

¿Podría señalar alguna (pintada) que le haya llamado particularmente la atención?

De entre lo que estoy viendo, la pintada de LKN en Pamplona con los dos gobernantes en el mismo nivel de discurso de odio, con esvásticas en sus brazos, y con el mensaje “que se maten ellos”. Fue vandalizada, o intervenida, cambiando la esvástica del brazo del líder ucraniano por su bandera y añadiendo, entre otros textos, un “Viva Zelensky”.

¿Cuál debe ser la prioridad de las pintadas, comunicar o denunciar; concienciar o llamar a la acción?

En una guerra la prioridad debería ser la vida y la paz. Pero no tiene porqué haber una prioridad en las pintadas, aunque tengan sus objetivos y pertinencia. Las pintadas comunican siempre, y también son una acción, una muestra visible de la participación política de la gente que, muchas veces, conlleva riesgos al denunciar o concienciar. Para mí son, principalmente, una manera de narrar y hacer memoria.

La entrevista completa en este enlace

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