Paro nacional

La invisibilidad de lo que no interesa al poder

El 17 de marzo ha sido una jornada de paro nacional en Colombia.

Convocada conjuntamente, por primera vez en diecisiete años, por las tres centrales mayoritarias del país, (CUT, CTC y CGT), reviviendo con ellas el Comando Nacional Unitario.

Pancarta conjunta de las organizaciones convocantes del paro.

La huelga, posiblemente, no sea todo lo efectiva que se desea pero es necesaria. Es importante salir a la calle, de manera festiva y reivindicativa, a expresar el descontento general en el país por temas tan candentes como la situación de riesgo y abandono de la población de La Guajira; la subida de precios de la canasta familiar y el escaso aumento de los salarios; la venta de la empresa de energía Isagen al capital canadiense mientras se amenaza con cortes del suministro y hay que comprar kilovatios en el exterior; el poco cuidado con el medio ambiente y los recursos naturales; la intención de vender la empresa pública de comunicaciones ETB; la pérdida de calidad de la educación y de la atención sanitaria, o por mirar más al capital financiero y a las empresas foráneas que al capital humano y a la producción nacional.

En Bogotá, las demandas tienen que ver con las políticas de un alcalde que está más pendiente de su imagen y su figura en el exterior que de trabajar por sus ciudadanas y ciudadanos. Porque quiere limpiar la ciudad y lo hace expulsando a las personas que se ganan honradamente la vida con sus comercios informales, o borrando los grafitis que convierten las paredes en medios y en altavoces de denuncias ciudadanas. Porque quiere construir en zonas protegidas con la excusa de que no hay vivienda en la ciudad, en lugar de pasear por sus calles y ver la cantidad de edificios abandonados y medio en ruinas que llenan la carrera Séptima o la Caracas. Porque no quiere invertir en esa quimera que es el metro pero tampoco le mete mano a un Transmilenio que no cumple con su función y le cuesta plata al municipio mientras enriquece a los socios privados del sistema. Porque en vez de atacar la delincuencia o la corrupción ataca a la población asaltando la universidad pública para capturar grafiteros mientras llena de antidisturbios las fachadas de los negocios privados.

Demanda en la espalda de un manifestante durante la marcha.

Dirán que la asistencia a las marchas no ha respondido a lo que las entidades convocantes querían, que ha sido más bien escasa y que el respaldo al paro no ha sido fuerte. Creo eso no le quita valor ni le resta importancia a las demandas planteadas por las organizaciones convocantes y representadas por las miles de personas que, en Bogotá, han hecho el tradicional recorrido por las calles del centro hasta la plaza de Bolívar.

Pienso que la respuesta ha sido contundente y que con cada uno de los mensajes recogidos en las pancartas y carteles que han desfilado por las calles de la capital y de otras ciudades del país se podría hacer un curso de filosofía política.

Pero los poderes establecidos no están por la labor de reconocer la importancia de este paro. Ni el gobierno nacional ni el distrital ni, por supuesto, los medios masivos de difusión de noticias que, plegados al poder constituido, son, desde mi punto de vista, los mayores culpables de esta invisibilización a la que se someten las demandas de la ciudadanía.

Si hacemos un repaso a las ediciones digitales de los grandes medios, El Espectador y El Tiempo, dan risa las noticias sobre el paro. En el primero de ellos, datada a las 12:52 pm leemos el titular “Al menos 9.000 personas participan en Bogotá del paro nacional”. ¿Cómo? Penoso.

Si seguimos leyendo da más vergüenza aún “Alrededor de 9.000 personas en Bogotá -entre trabajadores, sindicatos, maestros y estudiantes- participan este jueves del paro nacional convocado por centrales obreras y otras organizaciones sociales.” No son “al menos”, son “alrededor”. Y estaban, entre esas personas, “trabajadores, sindicatos (no sindicalistas),…”

Una hora después el titular era “Se prevé que 15.000 personas se concentren en la Plaza de Bolívar por paro.”

Por su parte, El Tiempo recoge, a las 2:47 pm, “Así registran los usuarios las movilizaciones de este jueves” y tira de lo que ciudadanas y ciudadanos del común suben a las redes virtuales como Facebook o Twitter y le pegan una foto de archivo que no corresponde al día de la fecha y cuyo pie reza “Varios miembros de las centrales obreras se darán cita en diferentes puntos de la capital para…”

¿Qué quieren decir con eso?, ¿qué clase de información es esa?

Paz con justicia social

Paz con justicia social

Qué lástima que entre las personas manifestantes no hubiera más periodistas. Porque su situación también exige un paro. Hace unos días una columnista publicaba en Las2Orillas un artículo en el que destacaba una información de El Nuevo Siglo sobre la “sobrepoblación de egresados” y “que anualmente se gradúan de las universidades colombianas cerca de 4.500 comunicadores sociales y periodistas, pese a que el mercado laboral cada día es más escaso y competido.”

Poniendo al descubierto la precariedad de la profesión y el gran número de chicas y chicos que, pese al oscuro panorama, le siguen apostando “al oficio más bonito del mundo”. Aunque muchos profesionales de muchos medios lo afeen y estropeen a diario.

Lo dicho: pena, vergüenza ajena, lástima, asco,…

Ese es el periodismo “grande” y “oficial” que cubre las noticias importantes del país. ¿Qué se puede pedir de estos medios en un escenario de post acuerdo como el que se espera vivir en Colombia? Unos medios que le deberían apostar con todo a ser “educadores” de una ciudadanía muchas veces ignorante por culpa de los propios medios. Que deberían ser los primeros en hacerle fuerza a cualquier proceso que llevara a salir de esta situación de violencia estructural que agranda las desigualdades y empobrece más a la gente común en un país rico que cada vez tiene mayores fortunas pero más grandes bolsas de exclusión y de pobreza.

La prensa, la radio y sobre todo la televisión deberían hacerse eco de estas realidades y ponerse del lado de la sociedad para acabar con la guerra encubierta y apostarle a la vida y a la convivencia. No es cuestión de colores o de partidos, es un tema ético, de responsabilidad social, de compromiso y de respeto por las gentes y por las otredades.

Ahí es donde juegan su verdadero papel todos los medios.

El senador Cepeda en los micrófonos de CEAP.

El senador Cepeda en los micrófonos de CEAP.

Por suerte queda algo de ética en algunos colectivos más comprometidos y que creen en el valor de la comunicación, en la importancia de la participación y en el papel que debe tener la ciudadanía en la política. La Corporación Estrategias Alterativas de Participación (CEAP) sacó su emisora itinerante a la calle y, pese a la lluvia intermitente, cedió sus micrófonos a todas aquellas personas que quisieran dar su opinión sobre el paro o sobre cualquier otro tema de la realidad social del país.

Un miembro de una de las centrales sindicales convocantes, un funcionario de la Defensoría del Pueblo e, incluso, Iván Cepeda pasaron por la mesa de la Onda Alterativa a declarar sus impresiones y sus comentarios sobre tan importante evento.

El senador lanzó dos puntadas certeras y acertadas. Una, al gobierno del presidente Santos advirtiéndole que la paz no se alcanza solamente con la firma de los acuerdos de La Habana, y otra, al nuevo alcalde de Bogotá, Peñalosa, para que no tumbe lo bueno que hizo el anterior equipo municipal bajo la dirección del alcalde Petro y para que sea más social y menos comercial.

Justas reivindicaciones.

Justas reivindicaciones.

“Colombia diversa”, “Colombia realismo mágico”, “Colombia es pasión”, “La respuesta es Colombia”, “Colombia magia salvaje” o “El riesgo es que te quieras quedar”. Pues sí, las y los colombianos se quieren quedar en esta maravillosa diversidad, poniéndole pasión, disfrutando de su magia salvaje y paseando por y viviendo de su realismo mágico. Pero para eso va siendo hora de acabar con esas serpientes que no dejan que el país sea el paraíso que su población se merece.

Manifestarse contra las inequidades y a favor de mejoras en educación, salud y justicia social es un primer paso.

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Un beso para todo el mundo

Uniminuto se suma a la iniciativa para llevar un mensaje de amistad y paz a través de la música

El director Íñigo Pirfano dirigiendo a la Orquesta Sinfónica de Bogotá

El director Íñigo Pirfano dirigiendo a la Orquesta Sinfónica de Colombia

A kiss for all the world es la campaña puesta en marcha por el director de orquesta español Íñigo Pirfano para extender por el planeta una apuesta por la vida, el respeto y la convivencia a partir de la música de Beethoven.

La labor de Pirfano, director de la Orquesta Académica de Madrid, es una tarea que realiza con el apoyo desinteresado de un grupo de personas que forman el equipo ejecutivo y artístico del proyecto y con una serie de entidades que lo respaldan.

Con la interpretación de la novena sinfonía del excelso músico alemán, obra incluida por la Unesco en 2001 en la lista del Memory of the World Program, Pirfano promueve llegar hasta “los más desfavorecidos del planeta: hombres, mujeres y niños que nunca han tenido acceso a la belleza y al contenido espiritual profundo de la gran música.”

La gira mundial inició en Madrid (España) el pasado mes de junio con un concierto en el hospital Doce de Octubre. Y su primera visita en el extranjero ha sido Bogotá.

La plaza de banderas del barrio Minuto de Dios ha sido uno de los testigos de este proyecto. Con el respaldo de la Corporación Universitaria Minuto de Dios – Uniminuto, cuya sede principal se encuentra en ese barrio, y ante un público entregado que abarrotaba el lugar, el director de orquesta se ha presentado junto a los cuatro intérpretes solistas que le acompañan más setenta miembros de la Orquesta Sinfónica de Colombia y un coro organizado para la ocasión con noventa vocalistas locales.

El público en la plaza de banderas del barrio minuto de dios

El público en la plaza de banderas del barrio minuto de dios

Además de esta cita respaldada por Uniminuto, en la capital colombiana ha ofrecido otras tres actuaciones: en el centro penitenciario La Picota, en el teatro Cafam de Bellas Artes y en la terminal internacional del aeropuerto El Dorado. La idea fundamental de los cuatro conciertos ha sido “ofrecer un mensaje de cariño y fraternidad, especialmente a los más vulnerables, a través de la capacidad transformadora que posee la música.”

La propuesta de hacer un viaje al interior de uno mismo para abrirse después al mundo es muy interesante y motivadora. Todo lo que promueva la búsqueda de un mundo más solidario, socialmente más justo y equitativo es digno de ser resaltado. Y esta iniciativa de Pirfano y compañía parece serlo. En palabras del director de orquesta

“´A Kiss for all the World´ es una gran movilización a través de la música para recordar a los más desfavorecidos que no están solos. Los que hemos tenido la fortuna de embarcarnos en este sueño, no estamos pensando solamente en interpretar una música hermosísima ante los grandes olvidados de la tierra. Esto es mucho pero es poco; con este proyecto, pretendemos que el ser humano y la sociedad —enfermos, en muchos casos, de narcisismo— se abran con generosidad a los demás y recobren la confianza en sí mismos, con la seguridad de que cualquier esfuerzo por lograrlo habrá valido la pena.”

La que es considerada por muchos como la obra maestra de la música clásica, esa Sinfonía n.º 9 en re menor, op. 125, pieza que envuelve el poema de Schiller “Oda a la alegría”; que la Unesco incluyó en el Registro de la Memoria del Mundo, programa que busca preservar el patrimonio histórico mundial, y cuya duración, aproximadamente setenta y cuatro minutos, fue la extensión elegida para los discos compactos a petición de Von Karajan por ser lo que duraba la versión de esa obra dirigida por Wilhelm Furtwängler, en la reapertura del Festival de Bayreuth (Alemania), es también entendida como un himno mundial a la paz y la libertad.

Retrato de Beethoven en 1820, por J.K. Stieler

Retrato de Beethoven en 1820, por J.K. Stieler

Definitivamente la música es el idioma universal, un camino para el encuentro de las diversidades sin diferencias. Un lugar abierto a todo el mundo sin exclusión, un espacio desde el que compartir las alegrías y las tristezas, las ilusiones y los sueños que promueven las notas de un lenguaje sin fronteras.

Música para la convivencia pacífica.

 

 

 

 

 

 

 

Título para Jesús Martín Barbero

Un reconocimiento ganado a pulso

Jesús Martín Barbero ha sido reconocido por el Gobierno español con la Encomienda de la Orden de Isabel la Católica.

La finalidad de esta encomienda es, según recoge el reglamento que la regula, el Real Decreto 2395/1998, de 6 de noviembre:

“premiar aquellos comportamientos extraordinarios de carácter civil, realizados por personas españolas y extranjeras, que redunden en beneficio de la Nación o que contribuyan, de modo relevante, a favorecer las relaciones de amistad y cooperación de la Nación española con el resto de la comunidad internacional.”

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Jesús Martín Barbero agradeciendo el reconocimiento.

Un premio más que merecido para uno de los grandes expertos mundiales en comunicación y cultura. Un intelectual que lleva más de cuarenta años trabajando en ese campo y que, con sus escritos, libros e investigaciones ha contribuido como pocos, aunque tal vez en silencio y sin llenar portadas, como suele pasar con los grandes, a favorecer esas relaciones sociales. No solamente las de amistad y cooperación, sino las de identidad y construcción de sentido.

En el acto celebrado la tarde noche del miércoles 2 de marzo en la Embajada de España en Bogotá acompañaron al doctor Jesús Martín Barbero su esposa Elvira, su hija Olga y un grupo de amistades entre las que estaban Amparo Cadavid, decana de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de Uniminuto; Germán Rey, psicólogo, periodista y profesor universitario; Omar Rincón, periodista, crítico de medios y profesor de la Universidad de los Andes, y Fernando Vicario, gestor cultural especialista en cooperación iberoamericana.

Martín Barbero ha puesto en las cartografías de la comunicación las rutas para que aprendamos a ser más nosotros, a que cuestionemos los poderes y reclamemos las culturas. Nos ha orientado a ser, desde la comunicación, más reconocedores de las otredades, de nuestras narrativas y oralidades, a ser más participativos, más inclusivos. En suma, más ciudadanas y ciudadanos, más activos y más democráticos.

En ese mapa, Jesús reconoce su españolidad, su colombianidad y sus raíces de castellano viejo abulense.

Su labor ha recorrido las prácticas comunicativas, la memoria, la educación, los imaginarios, las oralidades, lo público y lo ciudadano. Desde aquella dialéctica de la liberación de su tesis doctoral a la reedición de aquella comunicación masiva en la que nos planteaba romper la dependencia y la dominación desde un nuevo lugar en el que enunciar el discurso buscando otras alternativas para pensar la comunicación a partir de las culturas y los sujetos actores locales en América Latina, pasando por esa travesía de los medios a las mediaciones para entender que la comunicación es una cuestión de cultura que nos exige revisar los procesos de recepción, reconocimiento y apropiación de los medios.

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El embajador de España en Colombia, Ramón Gandarias, presentando a Martín Barbero.

En el evento también condecoraron con la misma encomienda a Germán Mejía Pavonny, doctor en Historia y profesor de la Pontificia Universidad Javeriana; Jerónimo Castro Jaramillo, director ejecutivo de Colfuturo, y María Clara Pombo Holguín, experta en temas de cooperación cultural y educativa entre Colombia y España.

Sin entrar a valorar lo poco apropiado del nombre para reconocer a personas latinoamericanas que descienden de aquellas que sufrieron las políticas de tan ínclita reina; sin cuestionar las intenciones de quien la creó, aquel “gran” rey que fue Fernando VII (sí, el increíblemente deseado y absolutista demostrado), con la finalidad de «premiar la lealtad acrisolada a España y los méritos de ciudadanos españoles y extranjeros en bien de la Nación y muy especialmente en aquellos servicios excepcionales prestados en favor de la prosperidad de los territorios americanos y ultramarinos»; sin juzgar lo cutre del hecho de que a las personas de nacionalidad española no se les entregue la medalla, y tan sólo les den el título, “porque tienen más fácil conseguirla y comprarla” (tal como nos dijeron funcionarios de la embajada en la ceremonia), lo cierto es que Martín Barbero se merece éste y otros muchos reconocimientos.

Maestro, gracias por compartirnos sus conocimientos y, sobre todo, por incluirnos entre quienes pueden disfrutar de su amistad.

Libertad de prensa

Entre la palabra y el silencio

El día 9 de febrero es uno de los días que Colombia dedica al periodismo y a sus profesionales. En esa fecha de 1791 aparecía en Bogotá el considerado primer periódico del país: el Papel Periódico de la Ciudad de Santafé de Bogotá.

En este 2106, la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) cumplirá veinte años. Una entidad que surgió a partir de la propuesta hecha por el nobel García Márquez a la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano.

En el cine Tonalá de Bogotá tuvo lugar la presentación

En el cine Tonalá de Bogotá tuvo lugar la presentación

En el marco de estos dos aniversarios se realizó el pasado 8 de febrero, en la sala alternativa Tonalá de Bogotá, un evento en el que confluían las presentaciones de tres productos informativos:

El documental “‘En el Medio’- Los silencios del periodismo colombiano”, en el que se recoge un panorama de cómo se ejerce la labor informativa en las regiones del país. En el mismo acto se dieron a conocer dos informes: el ya habitual que realiza la FLIP Informe anual sobre el estado de la libertad de prensa en Colombia y un trabajo coordinado desde el Centro Nacional de Memoria Histórica en forma de libro titulado La palabra y el silencio.

El texto del Centro Nacional de Memoria Histórica fue presentado por Germán Rey, relator del informe. Subtitulado “La violencia contra periodistas en Colombia”, en él se recogen casi cincuenta años (1977-2015) de ataques a la libertad de expresión y a la integridad de quienes la intentan ejercer. En ese período, Colombia tuvo el nada honroso honor de estar entre los países más peligrosos, en varios años ocupó el primer lugar del ranquin, para las y los profesionales de la información. El documento recoge los casos de las ciento cincuenta y dos personas que han sido asesinadas en el ejercicio de su profesión.

Germán Rey durante la presentación

Germán Rey durante la presentación

Para el CNMH era fundamental documentar y analizar este problema con un trabajo que “más que ofrecer datos nuevos, recoge los que ya existen y hace un esfuerzo analítico por tratar de explicar lo que pasó, cuáles han sido las implicaciones de la violencia en la historia del país y del periodismo, hacia dónde se orientaban las estrategias homicidas, qué tipo de daño colectivo se ha producido y cuáles son algunas de las lecciones hacia el futuro que deja esta parte oscura de la historia de nuestro país.”

El libro nos presenta, estructurado en nueve capítulos: los hechos que narran los 152 asesinatos cometidos; una periodificación de los crímenes; cómo los cambios en los medios coincidieron con la etapa más grave y violenta; las regiones comunicativas, donde la violencia es más fuerte; una presentación de quiénes son los victimarios; los sobrevivientes; los daños colectivos; la impunidad, y los signos de las resistencias.

Un documento necesario para conocer la historia de esa violencia contra periodistas y contra la libertad de expresión; para hacer memoria contra el olvido y para reclamar que una sociedad será verdaderamente democrática cuando pueda expresar libremente sus palabras frente al peligro del silencio.

El director de la FLIP, Pedro Vaca, hizo la presentación del informe de la organización relativo al año 2015. Con el ilustrativo título de “Paz en los titulares miedo en la redacción”, el documento recoge la realidad para los medios y las y los periodistas en Colombia en este último año. Un período en el que se documentaron ciento cuarenta y siete casos de ataques contra medios y profesionales con doscientas treinta y dos víctimas, lo que supone un incremento del 39 % respecto a 2014.

Paz en los titulares, miedo en la redacción

Paz en los titulares, miedo en la redacción

Resaltó que la fuerza pública ya no es el primer actor agresor, sino el tercero; que había crecido la estigmatización de los periodistas durante las elecciones locales, y que, cuando se cumplen quince años del sistema de protección, es más la asistencia a posteriori que la prevención por lo que coinciden el asistencialismo con la impunidad.

Tuvo un recuerdo especial para los dos asesinados en 2015: Luis Peralta, en Florencia, Caquetá, y Flor Alba Núñez, en Pitalito, Huila.

La FLIP demanda mayor prevención y más justicia. Como recoge la frase de Albert Camus que encabeza la página web de esta organización: “Una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala”.

Los medios y las personas oficiantes de los mismos son fundamentales para la convivencia, para que las sociedades puedan confrontar sus diferencias a través de la expresión de sus realidades sin más armas que las palabras.