Todo un romántico

Porque los hombres también lloran, un breve recuerdo para un aparente tipo duro que era un sentimental empedernido.

Imagen tomada del vídeo de “Perfect day” grabado para la BBC.

Una persona que a la pregunta de “¿A qué español invitaría a mi cumpleaños?” responde que a Lorca; que pensaba que “Cuando Picasso murió, creíamos que ya no teníamos más genios, pero llegó Warhol”, y cuya canción “The Kids”, del álbum Berlín, fue censurada por el franquismo, se merece figurar en las blogotecas.

Le “mataron” mucho tiempo atrás achacándolo a una sobredosis de heroína, pero finalmente falleció el 28 de octubre de hace seis años cuando su hígado le dijo que hasta ahí había llegado. Reed se fue después de haber caminado por el lado salvaje de la vida. Tal vez siga paseando entre notas musicales comprometidas y fotos apasionadas en blanco y negro. Puede que esté buscando el día perfecto junto a Luciano Pavarotti o disfrutando de la dulce Jane.

Sobre su obra musical el propio Reed decía que “Puede que escuchar mi música no sea la mejor idea si tienes una vida muy oprimida. O puede que sí”. Su ´Perfect Day`, que escribió en 1972 para su segundo disco en solitario ´Transformer`, dice cosas tan sencillas como “es por ti que aguanto” o “pensaba ser otra persona, alguien bueno”. La canción se volvió realmente famosa cuando pasó a formar parte de la banda sonora de la película ´Trainspotting`, dirigida por Danny Boyle en 1996, en la que el director nos acerca a la vida de un grupo de muchachos adictos a la heroína en la Escocia de finales del siglo pasado.

En una grabación de ese “Día perfecto” para la BBC cabía gente como Bono, Elton John, Emmylou Harris, su amada Laurie Anderson o Tom Jones. Él era una rara mezcla musical de artistas que le precedieron, de músicos con los que compartió y de otros que le sobreviven. Un músico y un poeta, una especie de Sting con la poesía de Ginsberg, de Leonard Cohen con el terror gótico de Poe, con la irreverencia de Bowie y la magia de un ´beatle` marginado.

También dedicó parte de su tiempo a la fotografía. En una entrevista que le hicieron con ocasión de una visita a Madrid, en noviembre de 2012, para presentar su trabajo fotográfico, afirmó que la diferencia entres su música y sus imágenes era que “Las canciones hablan de la realidad del mundo, así es como yo lo veo. Las fotografías sólo tratan de captar la belleza, no hablan de cosas malas”.

Reed declaraba que le gustaría ser recordado “Como una persona honorable, sin más”. En su honor, le dedicamos este pedacito de un poema de Edgar Allan Poe que también dio título a otro de sus LP “The raven”:

Y entonces abrí de par en par la puerta:

Oscuridad, y nada más.

Escrutando hondo en aquella negrura

permanecí largo rato, atónito, temeroso,

dudando, soñando sueños que ningún mortal

se haya atrevido jamás a soñar.

Mas en el silencio insondable la quietud callaba,

y la única palabra ahí proferida

era el balbuceo de un nombre: (que cada quién elija el suyo)

Y entonces yo me dije, apenas murmurando:

“Otros amigos se han ido antes;

mañana él también me dejará,

como me abandonaron mis esperanzas.

Y entonces dijo el pájaro: “Nunca más.”

Un tipo que marcó toda una época en la música. Un artista para el que un día perfecto era, pese a todas las leyendas urbanas construidas alrededor, beber sangría en el parque, ir al cine, estar con la persona querida y olvidarse de sí mismo hasta creer ser otra persona, una buena persona. Un personaje famoso que tenía claro que “uno recoge lo que ha sembrado”.

Supongo que decir que fue el fundador de la ahora “mítica” banda The Velvet Underground, está de más. Pero dicho queda.

Vuelta a los infiernos

Ya no es solamente la Amazonia la que está prendida, el planeta está que arde.

Tal vez eso sea exagerado, no es todo el planeta pero sí una gran parte, esa parte que más me afecta por lo que nos une y lo que me comparte.

Foto de Daniel Muñoz publicada en elconfidencial.com

Infiernos sociales y políticos

Nuestros países están regresando al infierno de la represión, de la exclusión, de la violencia contra los de siempre por parte de los mismos, los poderosos que no se han ido, que seguían ahí, dormidos, esperando el momento para imponer nuevamente su dictadura. Algo que no habían dejado de hacer pero que envolvieron en un fino y débil papel “de regalo democrático”.

Las calles de ciudades latinoamericanas se han venido incendiando con las violentas y desproporcionadas respuestas de las fuerzas policiales (palizas, violaciones e incluso asesinatos) contra manifestantes que ejercen su legítimo derecho al disenso, que protestan pacíficamente contra decisiones injustas que perjudican a quienes menos tienen para seguir beneficiando a los que tienen de sobra.

Sus legítimas denuncias y quejas son como cantos desde los andamios que buscan alcanzar las estrellas, cantos con sentido que palpitan en las venas para seguir gritando las verdades verdaderas.

Es más de lo mismo, es el fin de la historia, de la fábula de un sueño por el que muchas y muchos lucharon e incluso perdieron la vida. Las y los que se la jugaron ayer, se arriesgan hoy y se expondrán mañana ven cómo el mundo no ha cambiado tanto y si lo ha hecho ha sido para peor. Los derechos civiles, las libertades públicas y la democracia continúan siendo una fachada tras la que se esconde la avaricia, la corrupción y el poder de quienes manejan los hilos.

Parece que todo sigue siendo cada día más feo y que, pese a las luchas y las sangres derramadas, debajo de los adoquines no estaba la arena de la playa.

Infiernos imaginarios

El poder y los medios siguen construyendo los imaginarios para que todo permanezca igual. Haciéndonos creer que algo cambia para que todo siga como siempre; centrando el foco de la atención mundial en lo que quieren que se sepa y conviene a sus intereses y ocultando lo que no desean mostrar.

Sentimos que nada cambia, ni lo superficial ni lo profundo, ni el modo de pensar de los que gobiernan el mundo. Pero queremos cambiar el rumbo sin perder la esperanza y el amor por otro planeta posible y más justo.

La mirada terciada también incendia las redes y las sociedades. Qué es si no esa insistencia sobre algunos líderes sociales que no se “ajustan” a los designios del gran hermano y son atacados día sí y día también.

Menos balas, más libros (foto: Iñaki Chaves)

Por estas fechas es el presidente electo de Bolivia al que acusan de anclarse al poder. Puede que sea hora de un cambio, pero que se dé por deseos de la ciudadanía y no de poderes externos. Repasen la historia y verán que no se ha denunciado con la misma insistencia a otras y otros que han mantenido las riendas de sus países por mucho tiempo: Menem dirigió la Argentina por una década; Fujimori ejerció su poder por dos lustros en Perú; Pinochet dominó Chile durante diecisiete largas vueltas al Sol; González permaneció en el gobierno de España por trece años; en Alemania, Kohl estuvo dieciséis años y Merkel lleva ya catorce, o en Gran Bretaña, la señora Thatcher estuvo más de once y el señor Blair diez años.

Infiernos deportivos

Los incendios también prenden los partidos de fútbol. El “clásico” del llamado “deporte rey” busca cambiar de fecha de celebración para evitar el fuego, por seguridad. Seguridad, ¿de quién? ¿De un grupo de millonarios en pantalón corto o del público que paga por ir a verlos? Tildados de centralistas los unos y de independentistas los otros, en el fondo son lo mismo, unos privilegiados que, políticamente, están más cerca del dinero que de la gente.

Por nuestros cielos

Así está la realidad social de nuestros territorios, al menos la que recibe la cobertura mediática. Tristes noches si las palomas que surcan nuestros cielos equivocan el vuelo y no navegan rumbo a nuestro Sur, a nuestras raíces. Porque queremos volver a pisar las calles nuevamente, liberar las plazas y no tener que llorar por los ausentes. Para que no nos quemen la vida y que los infiernos nos esperen en la otra, si es que existe y podemos alcanzarla. Pedimos la vuelta de los libros y de las canciones, más poesía y menos policía. Por el derecho de vivir en paz con justicia social.

 

Noticias Uno

Ahogan un oasis en el panorama informativo de la televisión colombiana

El número de octubre de la edición para Colombia de Le Monde diplomatique publica un artículo que he escrito para hablar de Noticias Uno, el noticiero de Canal 1 que cerrará sus emisiones el 30 de noviembre y cuya salida del aire es cuestionada por parecer, en el fondo, un ataque a la libertad de expresión y a la diversidad de opiniones provocado por el oligopolio mediático existente en el país.

Portada y contraportada de la edición para Colombia de Le Monde diplomatique de octubre de 2019

Según las últimas noticias dadas a conocer por Jorge Acosta, gerente de NTC, productora del programa, el noticiero continuará sus emisiones a través de plataformas web y canales por cable y con una nueva apuesta digital para que, por medio de una ‘vaca’ denominada #YoSoyLaRedIndependiente, el informativo pueda llegar a las personas que lo deseen.

Esta edición, la número 193, de Le Monde diplomatique contiene dos editoriales en sus cuarenta páginas. Mientras el director de la edición principal Serge Halimi reflexiona sobre las relaciones diplomáticas entre EE. UU. y China y afirma que será el gigante asiático, y no Rusia, el rival geopolítico del imperio norteamericano en las próximas décadas; Carlos Gutiérrez M., director de la edición para Colombia, dedica su escrito a las maltrechas relaciones colombo-venezolanas. Algo que se refleja de manera clara en el lenguaje agresivo que practican sus respectivos presidentes. Del “dictador” que utiliza Duque para referirse al gobernante bolivariano, al “patiquín del imperio” que usa Maduro para nombrar al máximo representante del país del sagrado corazón.

En esta ocasión, el dipló, el periódico mensual que pretende ser “una voz clara en medio del ruido”, nos trae dos especiales: uno, dedicado a los próximos comicios territoriales, “un reto real pero complejo (…) en el cual las fuerzas de la tradición y la continuidad proseguirán con su control y sus desafueros” (pág.3), que tendrán lugar a finales de octubre en Colombia con el título “Elecciones/ territorio, conflicto y poder”, y otro, “Amazonia: lo que tapa el humo” sobre la dramática situación de esa zona del continente sudamericano agravada por las acciones del presidente brasileño Bolsonaro y que hacen que al desastre natural se una la catástrofe política.

Además de la habitual sección con los libros del mes, en este número se hace un concienzudo repaso a la actualidad mundial desde Argentina, con un artículo en el que nos cuentan cómo este país es una muestra de que la izquierda no está muerta, a Sudáfrica, y la persistencia de un apartheid que no permite que la tierra reabsorba la sangre, pasando por Moscú para echar una mirada al mundo; por Cachemira y su hinduismo explícito; por la continua búsqueda de Turquía para encontrar su lugar en el mundo, o por los “remigrados” intelectuales de la antigua RDA.

La edición impresa de Le Monde diplomatique Colombia, año XVII, número 193, está ilustrada con reproducciones de las obras de la pintora bogotana Adriana Gómez, fallecida en agosto de este año.

´En blanco`, de la serie “Asombrados” de la pintora Adriana Gómez

A continuación reproduzco una parte de ese artículo que pueden leer completo en el medio digital desde abajo:

“Reconocido como un referente de buen periodismo, Noticias Uno es, pese a ello, o precisamente por eso, perseguido y ahora abocado al cierre de sus emisiones. El mes de septiembre nos ha sorprendido con la noticia, dada por el gerente de la productora, de que Noticias Uno, el noticiero del canal televisivo Canal 1 en antena los fines de semana y los festivos, dejará de salir al aire a finales de este año 2019.

En sus 18 años en antena, entre 1992 y 2001 funcionaba bajo el rótulo NTC Noticias, el programa ha sido fiel a su lema ´La red independiente` y ha demostrado que se puede hacer información seria sin ´venderse` al capital o al poder, que tanto da. Su labor ha sido reconocida en diez ocasiones con el premio anual ´India Catalina` de la Industria Audiovisual Colombiana al mejor noticiero nacional.

Aunque el canal ha declarado que la decisión de salir del aire es corporativa y los motivos son solamente financieros, parece que detrás de este anuncio hay presiones externas que la motivan. Esas dificultades económicas se presentan por la falta de financiación procedente de anunciantes, y éstos son presionados por otros canales para no inyectar recursos a Canal 1 por contar con un informativo molesto.

En las palabras de Ramiro Avendaño, presidente de ese canal televisivo, se puede entrever algo del trasfondo de esa decisión al afirmar que el fin del noticiero tiene que ver con ´la situación particular de prácticas restrictivas de la libre competencia encontradas en el mercado colombiano de la televisión abierta`. El panorama mediático de Colombia no es transparente ni se desenvuelve bajo la libre competencia. Una muestra de ello es que cincuenta entidades, lo que supone el 75 % de la publicidad del canal, no pueden pautar porque tienen contratos de exclusividad con los dos grandes canales privados. Así lo ha declarado el gerente del noticiero Jorge Acosta.

Noticias Uno no se encuentra entre los programas con mayor índice de audiencia, dicen que apenas un 0,6 % del rating, lo que significa poco más de doscientos mil televidentes, pero en sus 28 años en antena ha obtenido numerosos reconocimientos y premios por la calidad de su periodismo de investigación. Además de los ´India Catalina`, ha recibido el premio nacional Simón Bolívar de periodismo, el CPB del Círculo de Periodistas de Bogotá y el de Nuevo Periodismo de la Fundación Gabriel García Márquez en 2010.

Este noticiero fue el que destapó casos como el de la ´Yidispolítica`, en el que la congresista Yidis Medina confesaba haber recibido plata por votar a favor de la reelección como presidente del hoy senador Uribe, o el del escándalo detrás de los negocios de la empresa constructora brasileña Odebrecht al obtener grabaciones del contratista Jorge Pizano en las que declaraba las irregularidades en contrataciones de obras con el Estado. Investigación esta última que probablemente provocó la pérdida de la publicidad del Grupo Aval, entidad vinculada a Odebrecht.

Esa gran labor informativa no le ha servido al programa para mantenerse al aire. O tal vez ese compromiso social con el periodismo de verdad es lo que le ha acarreado el cierre. Un programa que se había ganado fama de independiente, riguroso y crítico. Conceptos que en el escenario mediático colombiano son ´peligrosos` para la salud de quien los practica”.

 

Dos grandes y éticas personas

La comunicación y la información han perdido a dos de sus pensadores más prolíficos y críticos

Dos cronistas que por más de medio siglo nos mostraron los valores de la ética en la comunicación y la importancia de contar con el otro. Con la marcha de Antonio Pasquali y de Javier Darío Restrepo perdemos a dos de los mejores narradores de la realidad social. Dos de las personas que más le han aportado al campo de la comunicación, el primero como comunicólogo y el segundo como periodista.

Antonio Pasquali (foto: web ALAIC) y Javier Darío Restrepo (foto: web Fundación Gabo).

Antonio Arnaldo Pasquali Greco (1929-2019) fue uno de los mayores teóricos de la comunicación social desde una perspectiva crítica latinoamericana que bebía de las fuentes de la Escuela de Frankfurt. Italiano de nacimiento y venezolano por convicción y nacionalidad, nos planteó releer un mundo transfigurado por las comunicaciones para repensar el hombre desde la perspectiva de la verdadera comunicación, la compartida. Creó en 1974 el Instituto de Investigaciones de la Comunicación (Ininco) de la Universidad Central de Venezuela, donde fue catedrático de filosofía moral y comunicación social. Reconocido con el doctorado honoris causa de dicha universidad y con la Orden Andrés Bello de la Universidad Católica de su país.

Comunicación y cultura de masas (1964) y Comprender la comunicación (1978) son dos de sus libros más valorados, leídos y citados en el campo latinoamericano de la comunicación. En el prefacio a su texto La comunicación mundo (2011) nos decía que ya no escribiría el desarrollo de todo lo que nos presentaba en esa obra: análisis como “sumarios, notas iniciales, cabos sueltos o borradores de libros”, pero que tenía el deseo de poder convencernos que “una lectura de la contemporaneidad (pero igualmente del pasado) en clave comunicacional, constituye uno de los más apasionantes, reveladores y útiles ejercicios intelectuales por las novísimas luces que arroja sobre el progreso del saber, el convivir del hombre, sus relaciones con los poderes y la salva guarda de las libertades democráticas”.

Para el filósofo y comunicólogo “educar es el capítulo más noble del comunicar y porque de la calidad, honestidad y buena praxis de ambas (comunicación y educación) depende, en gran parte, el futuro de la democracia, del progreso y de la humana convivencia”.

Javier Darío Restrepo (1932-2019) fue un periodista con mayúsculas a lo largo de las seis décadas que ejerció el oficio. Catedrático en la Universidad de los Andes y columnista en cuatro grandes medios, El Espectador, El Tiempo, El Colombiano y El Heraldo. Fue maestro en la Fundación Gabo (antes Fundación García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, FNPI) durante más de veinte años y director de su “Consultorio ético” en todo lo que llevamos del siglo XXI. En su labor de defensa de la ética periodística siguió la línea de García Márquez cuando afirmaba que “la ética no es una condición ocasional, sino que debe acompañar siempre al periodismo, como el zumbido al moscardón”. De ahí que dos de sus más destacados libros sobre ética llevarán ese nombre El zumbido y el moscardón. En esos dos volúmenes se recogen doscientas cincuenta de las mil quinientas respuestas que dio a consultas hechas a lo largo de las casi dos décadas que estuvo al frente de esta tarea.

Restrepo decía que “En ética nadie es juez de nadie, salvo de uno mismo, porque solo uno sabe las motivaciones y circunstancias de sus acciones”. El maestro antioqueño de la información sentida y con sentido recibió, entre otros muchos reconocimientos, el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en dos ocasiones (1985 y 1986), el premio nacional del Círculo de Periodistas de Bogotá en 1993 y el de la excelencia periodística de la Fundación Gabo en 2014.

Sus veintidós libros publicados son una muestra de su profesionalidad en el ejercicio del oficio más bonito del mundo. Se despidió profesionalmente con la presentación de su último libro, La constelación ética, en el marco de la séptima y última edición del Festival Gabo en Medellín el pasado 4 de octubre.

Pasquali afirmaba “El hecho comunicante -hoy lo sabemos con cierta claridad- es la relación ontológica fundamental sin la cual ningún plexo social puede constituirse: sin saber del otro no hay sociabilidad”.

Y Restrepo aseveraba “La vida humana se dignifica cuando se vuelve hacia el otro; crece cuando sale de sí y se vive en función del otro; por el contrario se empequeñece cuando se vuelve sobre sí misma y se repliega en el yo”.

Dos grandes personas, dos grandes maestros. Ética, reconocimiento y compromiso. Hay que leerlos para mantener vivas sus enseñanzas.

“La Merlano”

Aída Merlano Rebolledo es la protagonista del penúltimo capítulo del realismo mágico colombiano.

Foto de la página web aidamerlano.com publicada en revista Semana

Sin entrar a valorar su calidad como política, como actriz “la Merlano” parece tener un futuro prometedor. La excongresista barranquillera estaba presa en la cárcel del Buen Pastor de la capital colombiana cumpliendo una condena de quince años por fraude y compra de votos. El uno de octubre tenía una cita en un centro médico de Bogotá y, cual actriz de película, tal vez una comedia de Dago García, huyó deslizándose por una cuerda desde el consultorio situado en el segundo piso hasta la calle. Ahí la esperaba una persona al mando de una motocicleta a la que tranquilamente se subió de parrillera y se marchó del lugar como si tal cosa mientras intentaba colocarse el casco reglamentario.

No necesitó de los poderes de la capitana Marvel ni del ajustado disfraz de Catwoman, elegantemente vestida de blanco se escapó sin un tiro y sin más efectos especiales que atar una soga a un mueble de la consulta odontológica y dejarse caer hasta el suelo. Por cierto, las informaciones indican que el médico de la clínica odontológica de la que escapó es un oficial del ejército retirado.

Parece ser que la cita médica no era por ningún problema bucal, sino para uno de esos tratamientos de cirugía estética tan de moda en los que te construyen la sonrisa. Gran sonrisa la que se le habrá dibujado sin necesidad de intervención quirúrgica y gran cara de asombro y estupidez la de quienes estaban encargados de su custodia.

Momento de la huida de “la Merlano” (foto tomada del video alojado en la web de El Espectador)

De momento, el papel protagonizado por la política metida a actriz, o viceversa, ya se ha cobrado las tres primeras víctimas en la figura del director del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC), un general de la Policía, y de la directora y la subdirectora del centro penitenciario en el que “la Merlano” cumplía su condena. Los papeles de estas tres personas serán cubiertos por otros actores que no permitan que se cambie el guion sin conocimiento de la dirección.

La abogada Merlano ascendió rápidamente en la escala social de la política, pasando de líder barrial que busca votos a senadora del Congreso de la República por el Partido Conservador hasta convertirse en la primera congresista del país en ser condenada por compra de votos.

Según el periódico El Espectador, la fuga de Aída Merlano Rebolledo favorece a las “casas políticas de los Char y los Gerlein” y a otros personajes de la costa atlántica que habrán recuperado la calma al saber que alguien que podía declarar en contra de sus manejos políticos ya no está encarcelada.

Como cualquier película de fugas que se precie, la excongresista ya ha conseguido que se ponga “precio a su cabeza” y se ofrecen 50 millones de pesos colombianos por información sobre su paradero.

El mismo día de su huida, la ahora prófuga de la Justicia había concertado cita con su abogado y con la Fiscalía para solicitar una reducción de pena a cambio de colaborar con la Ley. Para hacer esta película más increíble, se dice tenía comprado un pasaje aéreo para una isla caribeña. Supongo que a alguna de las que no tenga tratado de extradición con Colombia.

Hasta los medios El Espectador y Caracol han elegido como protagonista de su habitual consulta virtual a esta actriz de la política al preguntar a sus lectores y televidentes “¿Cree que Aída Merlano será recapturada?”. La sabiduría popular piensa mayoritariamente que NO, un 63,94 % de los ocho mil doscientos ochenta votos emitidos hasta las 22:00 horas del 2 de octubre así lo confirman.

Pregunta de la urna virtual que gestionan El Espectador y Caracol

El cierre a esta comedia es que una gran parte de esa misma población terminará convirtiendo a “la Merlano” de política mediocre en actriz secundaria y finalmente en heroína popular. Bienvenidas y bienvenidos, esto no es Colombia magia salvaje sino puro realismo mágico.