Concepción Arenal

Periodista y feminista, adelantada en muchas cosas a su tiempo

La idealista, pensadora y estudiosa gallega cumpliría doscientos años.

Retrato de Concepción Arenal

Nacida el 31 de enero de 1820 en Ferrol (A Coruña) hija de un padre cántabro y liberal y una madre gallega y conservadora, asistió durante tres cursos consecutivos (1842-1845) a clases de Derecho en la Universidad Central de Madrid sin poder declarar que era mujer y sin matricularse por eso mismo. Una mujer excepcional para su época.

Siempre la recuerdo porque es la matrona de las y los criminólogos. Unos estudios que cursé hace muchos años, que nunca he ejercido pero que me dieron otras miradas sobre realidades sociales excluyentes ya en los 80 del siglo pasado. También porque una parte de mi familia, madre, tías y hermana, se educaron en el colegio que lleva su nombre situado al lado del puente de Toledo en Madrid, hoy “invadido” por la M-30.

Una de sus pasiones y actividades tuvo que ver con el sistema penitenciario, era defensora de la reinserción social. Su frase “Abrid escuelas y se cerrarán cárceles” es una muestra de esa pasión de la pensadora gallega por educar. Creo que de ahí el que se la eligiera para ser el referente de graduadas y graduados en Criminología, una “ciencia” que buscaba entender las causas de la delincuencia y promover la inclusión en la sociedad de las personas que hubieran cometido errores en forma de delitos. Fue visitadora de prisiones e inspectora de casas de corrección de mujeres. Fruto de estos trabajos y de sus conocimientos y reflexiones publicó Cartas a los delincuentes (1865), en la que demanda la reforma del Código Penal vigente entonces.

Periodista por convicción, Concepción Arenal dedicaba gran parte de sus artículos y notas de prensa a la crítica social y a la educación. Antitaurina convencida, defensora de las viviendas sociales y contraria a “vicios” que atacaran la moral y perturbaran la relación social como el alcoholismo, publicó en diarios y revistas de prensa durante casi cuarenta años (1855-1893). Entre otros en La Iberia, La voz de la caridad (del que fue fundadora y que estuvo en la calle de 1870 a 1884), El Abolicionista y el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza.

En sus “Cartas a un señor”, incluidas en La cuestión social, la pensadora inicia con una primera epístola titulada “Nunca es peligroso decir la verdad” en la que afirma “Nada hay más contrario a la caridad que la mentira calculada que se llama adulación, o el silencio temeroso que se hace cómplice del mal, dejándolo pasar sin reprobación ni anatema”; para terminar con una vigésima sexta misiva en la que destaca que “En religión, en moral, en ciencia, pobres y ricos todos faltan, todos faltamos; pero los pobres menos, porque su círculo de acción es mucho más limitado; culpas hay que no pueden cometer, y aun para aquellas que cometen, tienen a veces circunstancias atenuantes que los señores, con más medios morales, intelectuales y materiales no podemos alegar”.

Obras completas de Concepción Arenal publicadas en Madrid en 1924 (foto: Iñaki Chaves)

En 1860 obtiene el premio de la Academia de Ciencias Morales y Políticas por su ensayo La Beneficencia, la Filantropía y la Caridad, primera vez en premiar a una mujer al reconocer el valor de los conceptos que analiza: “beneficencia”, ayuda del Estado a las personas necesitadas; “filantropía”, preocupación filosófica por la dignidad del hombre, y “caridad”, la espontánea compasión cristiana hacia el prójimo. Esta misma institución la vuelve a destacar por su trabajo La instrucción del pueblo (1881). Además, su obra Oda a la esclavitud consigue el primer premio del certamen literario convocado por la Sociedad Abolicionista Española.

Entre sus reflexiones feministas, Arenal se preguntaba porqué si la mujer era considerada inferior al hombre, tanto en lo intelectual como en lo físico, se le aplicaban las mismas penas al delinquir. Entre sus publicaciones de marcado carácter feminista destacan La mujer del porvenir (1869), La mujer en su casa (1881) y La educación de la mujer (1892). En todas ellas reivindica el derecho a la educación y la igualdad de la mujer. Para María del Carmen Simón Palmer, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, era “una autora con una personalidad singular que rompió con los roles asignados a su sexo y abordó, por escrito y sin concesiones, temas conflictivos como la situación de los presos, de los pobres o de la mujer”.

Sus Fábulas en verso, con moraleja final, publicadas en Madrid en 1851, son todo un ejemplo de enseñanzas éticas, tal es así que fue declarado libro de texto en las escuelas de su época, y de crítica social a algunos de los lastres que condenaban a las gentes en la segunda mitad del siglo XIX y que todavía hoy siguen siendo realidad y tan pertinentes como lo eran entonces.

En el doscientos aniversario de su natalicio recordamos algunas de las conclusiones de sus parábolas:

“No nutre lo que se come, / sino lo que se digiere”

“No olvides nunca, hijo mío, / que es difícil, te lo juro, / ser como el arroyo puro / y ser grande como el río”

“Años hace que le oí / Decir como regla a un viejo / Y la guardé para mí, ´Que el sabio al dar un consejo, / Se acuerda poco de sí`”

“Mal sienta la gravedad / En negocio que no es grave, / A majadería sabe / Y trasciende a vanidad. / Al notar esta señal / Quedo para mi dudando, / Si quien es formal jugando / Jugará en cosa formal”

Y la fábula XXI, “El daguerrotipo y la pintura”:

Orgullosa la pintura / Al daguerrotipo dijo: / Por mas que te empeñes, hijo, / No llegarás a mi altura.

Al vulgo retratarás, / Que al vulgo desdeño yo, / Pero a la gente de pro / A los príncipes, jamás.

Tu tamaño reducido / Luego, el no poder mirarte / Como a mí de cualquier parte, / La falta de colorido.

Trabajas con equidad, / Por eso has hecho fortuna, / Mas no tiene duda alguna / Que sin color no hay verdad.

Y aunque a veces a tu ruego / Ilumino tus monotes, / ¿Quién no ve que son pegotes? / ¿Si idiota no es o está ciego?

—Bien, dijo el daguerrotipo, / Aun cierto el hecho en cuestión / Amiga, de tu opinión, / Dispensa, no participo.

Juzgas que celebridad / Entre los grandes no adquiero, / Porque no soy verdadero, / Y es porque digo verdad.

Es porque á mentir no acierto, / Y al contemplar su retrato / Se encuentra chato el que es chato. / Y sale tuerto el que es tuerto.

Por una inflexible ley / Sin consultar su nobleza, / Trato con igual llaneza / Al pordiosero y al rey.

Y no cual tú en mentir diestro, / ¡Cuántas veces he copiado / el semblante del malvado! / ¡Cómo era, vil y siniestro!

Nada hay en ello que asombre / Obedeciendo los dos, / Yo a la voluntad de Dios, / Tú a la voluntad del hombre.

Quien tesoros acumule, / En el lienzo o el papel, / Con la pluma o el pincel, / Puede pagar quien le adule.

Y en este mundo embustero / Segura cosa es también, / Que nunca ha de faltar quien / Mentiras dé por dinero.

Si tú conservas la palma,

Es que el hombre en su abyección

No quiere mostrar mal son

Ni su cuerpo ni su alma.

Black mamba

Kobe B. Bryant

1978 agosto 23

2020 enero 26

Las camisetas con los números de K. Bryant colgando en el Staples Center de Los Ángeles (foto: Harry How – AFP)

“Si trabajáis duro los sueños se acaban haciendo realidad.

Lo importante no es el destino, sino el viaje.

Mamba out”

(Kobe Bean Bryant)

Un baloncestista monstruoso.

Veinte años en la NBA en una sola franquicia, los Lakers de Los Ángeles.

El amor a un deporte y a una sola camiseta.

El “más grande que jamás haya vestido la camiseta púrpura y oro” (en palabras de Magic Johnson)

Las camisetas con el 8 y el 24 de Kobe Bryant ya descansan en el firmamento.

Vino se fue.

Buen viaje, desde el aro hasta los cielos.

Dear Basketball,

From the moment I started rolling my dad’s tube socks And shooting imaginary Game-winning shots In the Great Western Forum I knew one thing was real:

I fell in love with you.

A love so deep I gave you my all — From my mind & body To my spirit & soul. As a six-year-old boy Deeply in love with you I never saw the end of the tunnel. I only saw myself Running out of one.

And so I ran. I ran up and down every court After every loose ball for you. You asked for my hustle I gave you my heart Because it came with so much more.

I played through the sweat and hurt Not because challenge called me But because YOU called me. I did everything for YOU Because that’s what you do When someone makes you feel as Alive as you’ve made me feel.

You gave a six-year-old boy his Laker dream And I’ll always love you for it. But I can’t love you obsessively for much longer. This season is all I have left to give. My heart can take the pounding My mind can handle the grind But my body knows it’s time to say goodbye.

And that’s OK. I’m ready to let you go. I want you to know now So we both can savor every moment we have left together. The good and the bad. We have given each other All that we have.

And we both know, no matter what I do next I’ll always be that kid With the rolled up socks Garbage can in the corner: 5 seconds on the clock Ball in my hands. 5 … 4 … 3 … 2 … 1

Love you always,

Kobe

Sentidos de la comunicación

Un acercamiento a experiencias de comunicación en Colombia

Conocer veinte de los numerosos colectivos locales de comunicación existentes en el país ha sido la finalidad de un proyecto institucional del Ministerio de Cultura colombiano a partir de saber de su incidencia territorial, su gestión y organización, la producción y difusión de sus contenidos y las apuestas de futuro. Lo conseguido muestra un estado del arte que nos permite “ver y oír” los sentidos que producen esos grupos humanos con la comunicación que practican.

Portada y contraportada del libro Sentidos locales. Reflexiones sobre colectivos de comunicación en Colombia (foto: Iñaki Chaves)

Con todo el material recolectado se propuso a un grupo de personas, académicas y empíricas, profesionales y amateurs, que dialogaran en un capítulo sobre sus conocimientos y las experiencias compartidas por los colectivos. El resultado es un libro que bajo el título Sentidos locales. Reflexiones sobre los colectivos de comunicación en Colombia recoge quince artículos de dieciséis autoras y autores confeccionados alrededor de cuatro ejes de debate: los sentidos de permanencia, los de creación, los de formación y los de transformación.

Nueve mujeres y siete hombres han escrito sobre lo que son para ellas y ellos esas experiencias locales en los que la comunicación es la base fundamental de las relaciones humanas y su manera de entenderla el pegamento con el que se construyen sus tejidos y dan forma a sus maneras de narrar y estar en el mundo.

“Los colectivos de comunicación en Colombia son experiencias locales en las que la participación ciudadana se hace realidad; deja de ser un concepto etéreo o ajeno para las personas, para convertirse en una vivencia cotidiana, necesaria y práctica. Los colectivos propician que muchas comunidades afectadas por la violencia, la pobreza y la exclusión se reconozcan, se narren y se activen social y culturalmente”, reza en la contraportada.

Un equipo de trabajo compuesto por tres investigadoras, Lorena Cantillo, María Fernanda Peña y John R. Sánchez, se repartió la tarea de visitar los veinte colectivos que han formado parte de este proyecto y que se encuentran ubicados en doce de los departamentos del país más el distrito capital. Con los materiales conseguidos en esas visitas se solicitó a personas de los propios colectivos, a académicas y a expertas en la relación de la comunicación con el cambio social que reflexionaran sobre estas experiencias y sus relaciones identitarias, territoriales y de sentido. El texto estará próximamente disponible en su versión digital en la web del banco de contenidos del Ministerio de Cultura.

El resultado es un documento interesante y pertinente para conocer esa otra comunicación que se practica en un país lleno de voces, sonidos y maneras diferentes de narrar que merece la pena que sean leídas y escuchadas. Ojalá sea así, la construcción de la anhelada paz las necesita.

Colectivos incluidos en el proyecto:
Antioquia: Full producciones (Medellín) y La Esquina Radio (Medellín); Atlántico: Vokaribe Radio (Barranquilla); Bogotá: Ojo al Sancocho y Suba al Aire; Bolívar: Kuchá Soto (san Basilio de Palenque) y Colectivo de Comunicación Línea 21 (El Carmen de Bolívar); Caldas: Red de emisoras escolares (Chinchiná); Caquetá: Escuela Audiovisual Infantil (Belén de los Andaquíes); Cauca: Tejido de Comunicaciones Wejxia Kasenxi / Radio Nación Nasa (Corinto); Cesar: Colectivo de Comunicación El Hatillo (El Paso); Chocó: Asociación Jóvenes Desplazados Nueva Imagen en Unión (Quibdó) y Colectivo En Puja (Nuquí); Nariño: Alianza de Comunicadores Indígenas de Colombia (Ipiales) y Agencia de Comunicaciones del Pacífico (Tumaco); Putumayo: Red de Emisoras Comunitarias Cantoyaco (Puerto Caicedo) y Colectivo Carchancha (Sibundoy); Santander: Emisora Comunitaria La Cometa (San Gil) y Proyecto En Comunidad (Puente Sogamoso y san Vicente Chucurí), y Valle del Cauca: MeJoda (Cali).

Artículos del libro:
El relacionamiento empresarial, una alternativa para la sostenibilidad de los medios comunitarios, de Orley R. Durán G.; Latidos del barrio que se hacen radio, de Dione Patiño G.; Los colectivos de comunicación popular: espacios para la metamorfosis social, de J. Ignacio “Iñaki” Chaves G.; Los colectivos de comunicación en Colombia: estrategias para la construcción de territorio y cultura, de Javier Espitia V.; Comprender la comunicación desde los territorios para reconocer su valor transformador, de María Fernanda Peña S.; Fuera del aire, de Iván Mercado Sarmiento; Contarse, contar y ser tenido en cuenta, de María Paula Martínez C.; Medios comunitarios, conectividad y territorio, de Eva González Tanco; Escuela Popular de Cine y Video Comunitario Ojo al Sancocho, de Yaneth Gallego B. y Daniel Bejarano; Los colectivos de comunicación como espacios de participación y ejercicio de la ciudadanía de la niñez, de John R. Sánchez Castiblanco; Comunicación desde el territorio, con la gente y por la democracia, de Omar Rincón R.; “PUUTX WE’WNXI UMA KIWE”. Comunicación desde la madre tierra, de Dora Muñoz Atillo; Comunicación local, paz y territorio: una apuesta que transforma, de Lorena Cantillo Turbay; Alterando el enfoque: cómo se usan los medios ciudadanos en contextos de conflicto, de Clemencia Rodríguez R., y Los colectivos de comunicación en Colombia: ríos subterráneos que oxigenan la cultura y la ciudadanía, de Cecilia Ceraso.

Caminar pa ir creciendo

Siempre se ha dicho que año nuevo, vida nueva. Así que le haremos caso al refrán y empezaremos un nuevo camino en este 2020

La vida te da sorpresas, y el año nuevo no iba a ser menos. Ha llegado tal como se fue el año pasado, con las metamorfosis sociales que nos afectan a todas y al mundo en cada segundo (ahora es sí y ahorita puede ser no). La vida, el planeta y sus moradoras se metamorfosean. Todo se transforma en algo distinto. Machado nos dejó escrito que todo pasa y todo queda, y que lo nuestro es pasar, y vamos a pasar un año más haciendo caminos, sobre la tierra o sobre el mar.

Es necesario recomenzar el viaje. Siempre (foto: Iñaki Chaves)

Es un empezar de nuevo, un volver a iniciar el viaje de la vida en una nueva vuelta al Sol, en la que esperamos estar acompañados de nuestros seres queridos, con fondo musical y a base de poemas. Ya lo señaló Saramago, que el final de un viaje es solamente el comienzo de otro, que el viaje debe reiniciarse siempre.

En este caminar por una nueva ruta, incierta y esperanzadora, buscaremos continuar creciendo y construyendo nuevas ilusiones para seguir viviendo. Abandonamos uno de nuestros puertos de los últimos años para seguir navegando por otros mares y arribando a otros pueblos. Otro ilustre portugués, Camões, poetizó “Cambia el tiempo, cambian las voluntades, y cambia el ser, y cambia la confianza: todo el mundo es compuesto de mudanza, tomando siempre nuevas cualidades”. Es decir, metamorfosis.

La comunicación que profesamos y las metamorfosis que sufrimos nos acompañarán a cada paso, en mi caso junto a mi socia de vida y mi gata que estarán esperándome en cada puerto, real o ficticio, para escuchar mis historias, mis críticas y mis halagos. Una nueva marcha alrededor de este mundo jodido y lambón, con la proa rumbo al sur, a bordo de esas pateras en las que hemos venido navegando y con las que construiré mi memoria que estará llena de lo vivido y también de lo imaginado.

En ese nuevo camino seguiremos buscando el sueño ancestral de la felicidad, ese que, de una u otra forma, perseguimos todas y todos y que cada quien entiende a su modo y encuentra a su manera. Que, como dice la Mari de Chambao, la vida te enseña que no sirve de nada andar por andar y que es mejor caminar pa´ ir creciendo.

Del año que termina me quedo con la memoria de lo aprendido y compartido, con los valores de las personas que aprecio y con las luchas dadas por la paz y la justicia social, cada quien desde sus trincheras, con seres comprometidos, de raíces profundas y que pelean desde cornisas tan distantes.

Miraremos lo que nos traiga 2020 con nuestros propios ojos: “Unos, con los ojos puestos en el pasado, ven lo que no ven; otros, fijos los mismos ojos en el futuro, ven lo que no puede verse” como nos recitó Pessoa. En el fondo, seguiré, un año más, siendo un soñador. Desde el “imagine” de Lennon o el “dreamer” de Osbourne o Supertramp, para pensar la vida con más paz, con más amor, con más poesía, con más canción. Que negar el pesimismo no implica el optimismo, ni viceversa. Pero siempre nos quedarán la esperanza de seguir construyendo y la capacidad de sorprendernos.

Buen año y buena mar.