Propuestas

Martes 24 de marzo, un día antes de la entrada en vigor de #cuarentenaporlavida en Colombia

Mediante el Decreto 457 de la presidencia de la República se establece un período inicial de cuarentena que abarcará desde las 00:00 del miércoles 25 de marzo hasta las 00:00 del lunes 13 de abril. Este tiempo se suma en muchas zonas del país al “simulacro vital” decretado en Bogotá por la alcaldesa Claudia López y que secundaron otras ciudades y departamentos.

Una de las muchas propuestas que circulan estos días por las redes virtuales

A trompicones, de una manera algo improvisada y casi que siguiendo la estela que ha abierto la mandataria de la capital, el presidente de Colombia ha dictado un decreto de 14 páginas de las que siete están dedicadas a los “considerandos” (para otra ocasión quedará analizar lo expuesto sobre “el orden público como derecho ciudadano”) y cuatro a recoger los ocho artículos que lo componen y que establecen las instrucciones que regirán durante los diecinueve días de encierro domiciliario obligatorio. El resto de páginas recogen la firma presidencial, la de doce de sus ministras y ministros y la del director del Departamento Administrativo de la Función Pública.

Tras hacer varias apariciones vacías de contenido en televisión, en un concierto de varias de las principales cadenas del sistema televisivo colombiano, tanto público como privado, en las que, rodeado de expertas y expertos, desde personal de su gabinete a médicos epidemiólogos pasando por directivas de algunas entidades de salud y de organizaciones internacionales con representación en Colombia, por fin ha decidido algo sensato y mandado a publicar un decreto necesario que medirá la situación general del país frente a la epidemia.

La tarea del máximo mandatario del país no debería ser aparecer en pantalla diciendo que hay que lavarse las manos y cómo hacerlo, tampoco encomendarse a la virgen de Chiquinquirá. Su labor, creería, es explicar qué medidas sociales, sanitarias y económicas va a tomar y cómo va a afrontar la crisis de salud aprovechando que tiene el conocimiento y la experiencia de lo aplicado, o dejado de hacer, en otros países.

El adelanto, en establecer la cuarentena y en cerrar el transporte privado, aéreo, terrestre y fluvial salvo para mantener el abastecimiento necesario, respecto a otros países que se demoraron bastante más, como Italia y España, no servirá de nada si no se cumplen otras recomendaciones que van aparejadas a intentar frenar el avance de la epidemia con un buen comportamiento social ciudadano.

Nos inundan los videos con consejos e instrucciones, con experiencias, con propuestas comunitarias de apoyo a quienes más se juegan la vida en esta situación crítica, con iniciativas de aseo e higiene, pero descuidamos lo más elemental: la precaución y la prevención. No tiene sentido “encerrar” a las personas en casa y que estas hagan uso de servicios de reparto a domicilio que incumplen todas las medidas: ni tapabocas, ni guantes, ni mantenimiento de la distancia social de seguridad.

Tampoco procede que, sirviéndonos de las excepciones establecidas en este decreto, salgamos a mercar lo necesario para seguir la cuarentena y no utilicemos guantes ni tapabocas para ingresar en los supermercados, donde compartimos espacios más o menos reducidos con otras personas sin saber si somos, o no, portadoras asintomáticas del virus, no guardando el debido cuidado y tocando alimentos y productos allí almacenados.

Tan necesarias como las instrucciones sobre el concepto de orden público y su valor para la libertad, son las propuestas para un comportamiento ciudadano diario consecuente con una crisis como la del coronavirus. Tenemos la ventaja de contar con un tiempo prudencial antes de que la epidemia se expanda por todo el territorio nacional y nos implique mayores riesgos y sacrificios.

El Decreto 457 “Por el cual se imparten instrucciones en virtud de la emergencia sanitaria generada por la pandemia del coronavirus COVID-19 y el mantenimiento del orden público” deroga el 420 de 18 de marzo y ordena el aislamiento preventivo obligatorio de todas las personas habitantes de la República de Colombia limitando “totalmente la libre circulación de personas y vehículos en el territorio nacional”, con las excepciones previstas en el artículo 3 del mismo.

Esas excepcionalidades buscan garantizar “el derecho a la vida, a la salud en conexidad con la vida y la supervivencia” para lo que establece que tanto gobernadores como alcaldes permitan “el derecho de circulación” en 34 casos concretos que enumera y entre los que se encuentran, además de los servicios de salud, de asistencia al cuidado de la infancia y de adultos mayores y de la provisión de bienes de primera necesidad, las cadenas de producción, abastecimiento, almacenamiento, transporte y distribución de productos sanitarios y de alimentación, las emergencias, la seguridad, los servicios funerarios, toda la cadena de servicios agrícolas, la infraestructura de los servicios públicos de agua, alcantarillado, luz y gas y los servicios bancarios y financieros.

Y es precisamente con estos rubros relacionados con empresas y finanzas con los que el mandatario ha provocado controversias entre la clase política y la ciudadanía al aprobar otro decreto, el 444 de 21 de marzo que ha pasado más desapercibido que el de la emergencia del coronavirus, por el que se crea el Fondo de Mitigación Emergencias (FOME), como un fondo cuenta sin personería jurídica del Ministerio Hacienda y Crédito Público con el objetivo de “atender las necesidades de recursos para la atención en salud, los efectos adversos generados a la actividad productiva y la necesidad de que la economía continúe brindando condiciones que mantengan el empleo y el crecimiento”.

El choque frente a dicha resolución está en que en su artículo 4 recoge que los fondos se podrán destinar, entre otras cosas, a: “Efectuar operaciones de apoyo de liquidez transitoria al sector financiero a través de transferencia temporal de valores, depósitos a plazo, entre otras” (art. 4.3) o a “Proveer directamente financiamiento a empresas privadas, públicas o mixtas que desarrollen actividades de interés nacional” (art. 4.5). Dos apartados que necesitarían una explicación clara a la ciudadanía porque parecen hechos a la medida del sector privado.

El compromiso debe ser de toda la ciudadanía

En cualquier caso, todo un sinsentido en tiempos de una posible grave crisis para la salud en los que lo que se esperaría es que se destinaran recursos a prever las futuras emergencias sanitarias, que visto lo visto en otros países, van a golpear muy duro. Ya que, en Colombia, según el Ministerio de Salud y Protección Social apenas se cuenta con 1,7 camas hospitalarias, la mayoría privadas, por cada mil habitantes con una población de más de 46 millones (mientras que, por ejemplo, en Cuba, son 5,1 cama por mil y en Uruguay, 2,5). Se debe dotar de equipamiento adecuado a todo el personal de la salud que son, y el ejemplo está en Europa, quienes se encuentran en primera línea en esta lucha.

También se debe aumentar el compromiso social para evitar que la pandemia se propague sin control. Se necesita una mayor concienciación, algo que las indicaciones del decreto 457 no contemplan ya que son, y así lo ha denunciado la alcaldesa López, demasiado laxas frente a la crisis.

Hacen faltas medidas sociales y sanitarias y proveerse de los insumos necesarios para minimizar en la medida de lo posible esta pandemia. Bienvenidas las propuestas para mejorar el diario vivir de las gentes.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: