Eufemismos

Una sociedad dormida frente a la retórica del poder

El eufemismo se ha convertido en una figura más de la retórica, una argucia de la oratoria política para pintar su inacción.

Viñeta de Matador sobre esos eufemismos que matan

En Colombia es hora de que dejemos de creernos los cuentos del poder y sus mentiras envueltas en papel mojado. No más eufemismos en los discursos políticos, sobre todo cuando matan. No más ambigüedades para ocultar las verdades.

El mes de agosto de 2020 no será recordado como el de la vuelta a la “nueva realidad” tras el primer pico de la pandemia, sino por la cruda realidad de un país que sigue asistiendo impávido a los crímenes perpetrados contra la población por el simple hecho de ser (ser joven, ser indígena, ser afro, ser mujer, ser campesino, ser lideresa social, ser docente, ser sindicalista). Ser, pensar, decir, actuar diferente.

Hablar desde el Gobierno y sus medios acólitos de “homicidios colectivos” es continuar con los discursos manipulados para seguir tratando a la ciudadanía como si fuera idiota. Hay un doble eufemismo en esa expresión: uno, querer suavizar lo violento de los crímenes y dos, dar categoría penal al delito. No serían homicidios, en todo caso son viles asesinatos.

El lenguaje construye imaginarios y en este caso su burda manipulación intenta destruir lo evidente: son masacres. Y son seres humanos las víctimas, no cifras ni números en una tabla estadística.

Colombia no puede seguir siendo un cuento de terror, porque la sangre de las masacres nos salpica a todas y a todos. Proteger la vida no es un eufemismo, es un derecho humano universal.

¡Basta ya! No más crímenes, no más gobiernos inútiles, corruptos y delincuenciales. Si nos están masacrando, nos tenemos que levantar y elevar un grito por la paz, por la vida, por Colombia y las y los colombianos. Porque como cantó Neruda “no es hacia abajo ni hacia atrás la vida”, y como afirmaba Saramago “somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos, sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir”.

Cartel de la convocatoria “Hasta que amemos la vida”

No podemos, no debemos, no queremos tener que volver a gritar lo mismo en unos meses. Contra ese inexorable olvido que seremos, porque uno se muere de verdad cuando le olvidan. El domingo 30 de agosto de 2020, hasta que amemos la vida, un canto por las vidas de todas y todos, un canto por la paz.

#UnCantoXColombia

#HastaQueAmemosLaVida

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