Forges

“El poder no puede hacer nada contra el sentido del humor”

Dicen que el siglo XX en el humor acabó el 22 de febrero de 2018 con el fallecimiento de Forges, alias “Antonio Fraguas”.

En 2006 durante la entrevista (foto: Julián Rebollo – FSAP-CCOO)

Nació en Madrid el 17 de enero de 1942 y murió en la misma ciudad el 22 de febrero de 2018. Dos años después de su marcha, le dedicamos un recuerdo a partir de aquella entrevista que le hicimos para el número de diciembre de 2006 de Tribuna de la Federación de Servicios y Administraciones Públicas de Comisiones Obreras y que sigue tan vigente como entonces.

Fue, según sus propias palabras, un pésimo estudiante y un avezado futbolista, además de un periodista “vago”. Para su hermano Rafael, era un tipo ingenioso, que no divertido, con un humor tierno y gran sentido común que odiaba el conflicto. A lo largo de su vida publicó ciento ochenta libros, entre propios e ilustrados para otros, y más de ochenta mil viñetas (lo que supone algo más de cuatro al día durante sus más de cincuenta años de actividad).

Su primer dibujo se lo publicaron en el madrileño diario Pueblo en abril de 1964 y estaba dedicado al obrero que tenía la ingente tarea de tapar los baches de las calles de Madrid. Después, fue creando un estilo propio, obediente a los consejos de su padre que le decía que sus dibujos debían tener una personalidad que se pudiera reconocer a quince metros. De ahí salieron, entre otros, personajes como la Concha y el Mariano, matrimonio de toda la vida, típico y desigual; el ujier Romerales, al tanto de todos los runrunes de pasillo y las patrañas de los políticos en el Congreso; los “blasillos”, con la mirada e inteligencia natural del campo a problemas las más de las veces citadinos; los náufragos, nada perdidos y muy certeros, y los tópicos y clásicos funcionarios a los que Forges “daba palo” casi a todas horas. Sería porque él también formaba parte de esa particular clase de trabajadores.

Del periódico vespertino del movimiento pasó al diario Informaciones, en donde su director, Jesús de la Serna, le pidió hacerse cargo del chiste editorial del periódico. Para otro ilustre periodista desaparecido, Jesús Hermida, que fue quien le llevó a los medios, Forges tenía gran facilidad para provocar una sonrisa aparentemente inocente pero detrás de la cual había mucha crítica política, social y humana.

En aquel encuentro en su despacho de la madrileña calle Barquillo nos confesó que nunca se sintió un “Pepito grillo” porque decía que de eso a talibán había un paso, “sobre todo cuando hay audiencias y rotativas de por medio”, pero sí un “blasillo” que iba acompañado de uno de sus amigos de verdad para intentar explicar la inexplicable realidad de cada día. Una de sus enseñanzas en aquella conversación de hace más de trece años, fue sobre las huelgas, de las que decía que “son incomprensibles los sistemas de huelga del s. XIX aplicados en el s. XXI. Hay que hacer huelgas ingeniosas porque el poder no puede hacer nada contra el sentido del humor”. Y aprovechó para pedirle a los sindicatos que hicieran “un concurso de ideas sobre sistemas de reivindicación social distintos a los tradicionales. No es no hacer huelga sino que es mejor no cobrar la gasolina que no servirla”.

Entrevista a Forges publicada en Tribuna FSAP en diciembre 2006

Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo en 2007; Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2011. Doctor honoris causa en 2014 por la Universidad Miguel Hernández y en 2016 por la Universidad de Alcalá de Henares. También fue premio a la libertad de expresión de la Unión de Periodistas en 1979. Preguntado por esa libertad, Forges afirmaba que había “un grupo mucho mayor (de personas) que no es que no tengan libertad de expresión, es que no tienen libertad de expresarse”, pidiendo que hiciéramos “un examen de conciencia entre los que nos dedicamos a comunicar para posibilitar que esa gente pueda hablar”. Vigente y cierto.

Su análisis de la situación política de aquel momento podría ser aplicable al actual contexto español. Pedía no dar pábulo a la extrema derecha que solamente busca la provocación, y por eso en sus chistes prefería “hablar de cosas importantes: el paro, la vivienda, el trabajo precario… (…) los fascistas que intentan enfrentar a la sociedad con temas como la inmigración, aumentarán sus audiencias y sus ventas, pero la historia les colocará en el lugar que les corresponde, en las páginas oscuras del devenir de la convivencia”. ¿Les suena?

Tras su fallecimiento, algunas destacadas figuras de los medios, organizaciones sociales y compañeras y compañeros en diversas lides escribieron:

“Era un filósofo de la vida cotidiana, un debelador de entuertos, un defensor de causas pendientes o un juez implacable, dotado de un envidiable sentido crítico” (Antonio Caño).

“Era el humor de la vida cotidiana, inundado de nostalgias, pero siempre amable, incapaz de hacer daño, el humor de la añoranza y la decepción, pero nunca de la tristeza” (J.L. Cebrián).

“En un país de malhumorados, el buen humor de Forges ha supuesto durante 50 años la demostración de que se puede criticar la realidad sin hacer daño a sus protagonistas” (Julio Llamazares).

“Siempre con ese tono amable que calaba más que un grito. Fue uno de los primeros en detectar el nivel de hartura de la sociedad, siempre estuvo con los pies en el suelo y los ojos abiertos” (Rosa María Artal).

“Era un sociólogo de la España vacía, un creador de palabras, un visitante asiduo e inteligente de la soledad por la que, como él en este medio siglo, transitaron en su día los personajes de Cervantes” (Juan Cruz).

“Una vez me dijo que es importante que la vida sea larga pero más importante es que la vida sea ancha. Creo sinceramente que él ha conseguido una vida ancha y lo más meritorio es que ha logrado ensanchar la nuestra” (Pepa Fernández).

“Gracias por tu compromiso, por tu imaginación, por tu pluma siempre dispuesta a la denuncia, la solidaridad y la compasión” (Amnistía Internacional España).

Alex Grijelmo ha dicho de él que “conocía con profundidad su lengua, y gracias a eso fue capaz de gastarle al genio del idioma unas bromas que, lejos de incomodarle por atentar contra sus viejos criterios, le habrán hecho reír a carcajadas”.

Además, fue un apasionado de Cervantes y del Quijote, con quienes dialogaba y a los que dedicó muchas de sus viñetas y con los que fue protagonista en varias exposiciones como en el Museo Casa Natal de Cervantes en Alcalá de Henares, en la Casa de Medrano de Argamasilla de Alba, en la Biblioteca Marqués de Valdecilla de la Universidad Complutense de Madrid o en la Casa Revilla de Valladolid.

Viñeta de Forges publicada en El País el 14 de noviembre de 2009

Como homenaje a un dibujante simpar, que afirmaba que seguía teniendo 11 años y que no sabía dibujar, se publicó en 2019 Forges inédito, un libro que recoge una selección de trescientas viñetas recopiladas por su familia. Mañana, 23-F, ¡qué casualidad!, se clausura en la Biblioteca Nacional en Madrid la exposición “La Constitución por Forges”, en la que se presentan las ilustraciones que el artista dedicó a la Carta Magna para hacerla cercana y comprensible a todas y a todos.

En la página de dedicatorias del libro que Forges ilustró y Juan José Millás escribió, Números pares, impares e idiotas (Barco de Vapor, 2003), uno de los alter ego del dibujante, Blasillo, dice “Estoy con los que suman y multiplican la solidaridad y no con los que la restan y la dividen”. Esa era la postura frente a la vida de este personaje entrañable, crítico y solidario, un humorista gráfico de “buena leche”, casi filósofo y cuasi científico, por las reflexiones expresadas por sus personajes, de los que pensaban que no es que los humoristas fueran buenas personas, sino que hacer humor une a mucha gente y les hace parecerlo.

El 30 de enero de 2013, la serie “Imprescindibles” de RTVE estrenó en el centro cultural Matadero de Madrid el documental “Antonio, el forgesporáneo” dedicado a Forges, alias Antonio Fraguas, un dibujante hecho a sí mismo que nunca quiso ser un referente de nada, pero lo era. Al menos, para una parte importante de la ciudadanía, ente la que me encuentro, de aquella España que despertaba a la democracia y se ilustraba con sus viñetas. Su deseo era que no le dedicaran follones, ni calles, ni líos, ni homenajes, ni nada, pero le dedicamos un “No te olvidamos…” como aquellos que él incluía en sus viñetas para recordar y denunciar temas como la situación de las personas refugiadas o de las mujeres, el hambre, las fronteras y otras injusticias mundiales.

Hoy, quisiera darle de nuevo las gracias, como en 2006, y seguramente él me respondería de la misma manera: “De nada, son mil quinientas”.

Zuleta, elogio de la dificultad

En estos tiempos apresurados en los que se quiere todo de manera fácil y rápida es bueno recuperar al pensador colombiano

Estanislao Zuleta (Medellín, 3 de febrero de 1935 – Cali, 17 de febrero de 1990) fue un autodidacta comunitario, porque estudiar por uno mismo no significa formarse en soledad, un lector empedernido y un gran conversador. Su producción es resultado más que de sus escritos de sus charlas, en las que comentaba y reflexionaba sobre la vida y los seres humanos a partir de la filosofía, la literatura, la política y el arte con las obras de Marx, Cervantes, Tolstoi, Freud o Nietzsche como referentes.

Portada de Elogio de la dificultad y otros ensayos y una imagen del maestro Zuleta hecha de zuletas, un montaje con diversas fotografías suyas en la web de la corporación (foto: Iñaki Chaves)

Amigo y discípulo de otro gran intelectual antioqueño, Fernando González, fue un incansable trabajador de las ideas y defensor de su poder de transformación de las sociedades. Como se recoge en la página web de la corporación cultural que lleva su nombre, el pensamiento de Zuleta significa: “Un combate por otra sociedad, en la que sea posible la equidad, el reconocimiento de la pluralidad, el debate y la diferencia; una lucha por las condiciones materiales e ideológicas que le permitan a cada individuo realizarse en todo lo que pueda y desea llegar a ser, con las cuales el acceso al arte y a los saberes sea una posibilidad real y efectiva para todos y no para unos pocos”.

Su lucha por el respeto de las diferencias, por la pluralidad de miradas, la encuentra también en su trabajo alrededor de una de sus obras favoritas. En El Quijote, un nuevo sentido de la aventura analizando la obra del ingenioso hidalgo afirma: “Dentro de la obra misma hay una multiplicidad de textos que aparecen en una posición paralela. Los diferentes personajes funcionan todos ellos a su modo como narradores diferentes de un mismo acontecimiento sobre el que se entrecruzan puntos de vista distintos” (Zuleta, 2004: 38).

Periodista empírico, participó en 1958 como redactor del periódico Crisis, tabloide progresista de la Unidad Obrero Estudiantil cuyo lema era “Un país de 12 millones de habitantes no puede ser gobernado por un millón contra la voluntad de los otros once”, y en las revistas de efímera vida Agitación y Estrategia, ambas derivadas de la actividad del Partido Revolución Socialista (PRS).

Compartía con Nietzsche que la lectura de sus textos no permite la presencia del acelerado hombre moderno, que lo que se necesita son lectores que rumien como vacas y que sean tranquilos para digerir lo leído.

Uno de los grandes pensadores colombianos contemporáneos, un gran educador y defensor de otra manera de formar a la ciudadanía. En entrevista concedida en 1985 a revista Educación y Cultura, el maestro manifestaba entonces sus opiniones sobre la educación colombiana que treinta y cinco años después siguen siendo afirmaciones tan válidas como certeras y duras:

“el bachillerato es la cosa más vaga, confusa y profusa de la educación en el país. Es una ensalada extraordinaria (…) al mismo tiempo muy elemental y muy especializada (…) tan elemental que cuando el estudiante termina sus estudios, ya no le sirve para nada práctico en la vida, ni en sus actividades educativas posteriores, cuando no suele ocurrir que olvide todo lo visto (…) muy especializada (porque) tiene que aprender una cantidad de acontecimientos, que son de detalle, yo diría que de especialistas”.

“Lo que se enseña son toda clase de discursos, proclamas bobas y frases altisonantes (…) No se enseña cuál era el problema realmente (…) la educación, tal como ella está, reprime el pensamiento, así no se lo proponga. Su acción se reduce a transmitir datos, saberes, conocimientos, conclusiones o resultados de procesos que otros pensaron. No enseña a pensar por sí mismo, a sacar conclusiones propias”.

“Al estudiante no se le reconoce ni respeta como pensador, y el niño es un pensador. La definición de Freud hay que repetirla una y mil veces: ´El niño es un investigador`. Si lo reprimen y lo ponen a repetir y a aprender cosas que no le interesan y que no investigue, eso no se puede llamar educar”.

Cubiertas de sus libros El Quijote, un nuevo sentido de la aventura y Educación y democracia

Examinador y crítico de la política colombiana, de la que, en una entrevista de 1993 que formó parte del libro Reportaje a la filosofía, de Gil Olivera y que está incluida en otro libro del maestro, Educación y Democracia, decía:

“En Colombia hay libertad de prensa, en el sentido de que el Gobierno no está cerrando periódicos, ni siquiera los del Partido Comunista o los que ponen en cuestión el sistema mismo. En cierto sentido, hay libertad de cátedra. El Gobierno no está destituyendo profesores y maestros por sus ideas. Hay cierta libertad de asociación, es decir, los sindicatos no son cerrados por sus tendencias políticas ni sus licencias les son retiradas por los mismos motivos. Pero los periodistas, los maestros y los sindicalistas están siendo amenazados y asesinados y han tenido que huir. Entonces, en Colombia nos encontramos con una libertad política habitada por el terror”.

Sin título universitario oficial, impartió clases en universidades de las tres principales ciudades del país (Bogotá, Cali y Medellín). Su “Elogio de la dificultad”, discurso ofrecido al recibir en 1980 el título de doctor honoris causa en psicología por la Universidad del Valle (Cali) es toda una muestra del pensamiento crítico hacia la actitud humana:

“La pobreza y la impotencia de la imaginación nunca se manifiesta de una manera tan clara como cuando se trata de imaginar la felicidad. Entonces comenzamos a inventar paraísos, islas afortunadas, países de cucaña. Una vida sin riesgos, sin lucha, sin búsqueda de superación y sin muerte. Y, por tanto, también sin carencias y sin deseo: un océano de mermelada sagrada, una eternidad de aburrición. Metas afortunadamente inalcanzables, paraísos afortunadamente inexistentes”.

Y una crítica a la inacción que impide la transformación social:

“En lugar de desear una relación humana inquietante, compleja y perdible, que estimule nuestra capacidad de luchar y nos obligue a cambiar, deseamos un idilio sin sombras y sin peligros, un nido de amor, y por lo tanto, en última instancia un retorno al huevo”.

Leer a Zuleta es, como nos dice William Ospina, sentirnos “más sutiles y más atentos”, sentir que “una luz nueva, hecha de lucidez y generosidad, ha entrado en nuestras vidas”.

Pensador y actor, porque hay que pensar y actuar, el maestro Zuleta afirmaba que “Tomarse en serio la vida, el arte y el pensamiento es ya una manera de oponerse a la tendencia dominante de nuestra civilización”.

Pide algo al año chino

Las amistades y los astros se alinearon para que elevara una solicitud al nuevo año ya en marcha

Esto podría ser un cuento o un sueño, que tanto da.

Quijote dorado sobre fondo rojo (dibujo y foto del mismo: Iñaki Chaves)

Es una historia narrada para agradecer, como bien nacido, a la gente que me ha acompañado hasta ahora en estas numerosas vueltas al Sol.
Algunas de esas gentes me obsequiaron un sobre amarillo, una cartulina roja y un marcador dorado (oficialmente, según el propio rotulador, color metálico 752). La idea era que con esos tres elementos escribiera mis deseos para este nuevo año, no expresamente 2020 sino el nuevo año chino de la rata de metal que ha dado inicio el 25 de enero a la nueva rueda del zodiaco oriental.
No creo en horóscopos ni en cuentos chinos, me disculpan por el chiste fácil, aunque sean de animales alrededor de Buda, ni en ponerle fechas consensuadas por intereses para marcarnos el calendario, ya sea gregoriano, islámico, hebreo, hindú, chino u ortodoxo.
Pero como sí creo en las personas, me puse a la tarea de agradecerles el presente escribiendo con mi nuevo marcador dorado en la hoja roja para luego introducirla en el sobre amarillo.
Después de pensarlo por un rato, corto, apenas unos minutos de los más de quinientos mil que le quedaban al nuevo año, decidí que no iba a escribir deseos para que se me cumplieran durante los días venideros porque, al no creer en eso, no esperaría lograrlos, así que para qué escribirlos.
Pensé que lo mejor era dibujar algo que reflejara mis pretensiones, que plasmara mis ideales de seguir soñando. Quería pintar un sueño para seguir imaginando. Y qué mejor sueño que perfilar en color dorado sobre fondo rojo a un soñador empedernido que me acompaña desde hace tantos años. Alguien con quien a veces converso como aquel hombre que siempre va conmigo, esperando que mi soliloquio me deje preguntas en forma de castillos, o molinos, en el aire.
Por eso le dibujé a él.
Salud, suerte y muchos buenos sueños en este nuevo año de nuestra era común, o de cualquier otro calendario, ya sea chino (4716-4717), musulmán (1442-1443) o hebreo (5780-5781).

Concepción Arenal

Periodista y feminista, adelantada en muchas cosas a su tiempo

La idealista, pensadora y estudiosa gallega cumpliría doscientos años.

Retrato de Concepción Arenal

Nacida el 31 de enero de 1820 en Ferrol (A Coruña) hija de un padre cántabro y liberal y una madre gallega y conservadora, asistió durante tres cursos consecutivos (1842-1845) a clases de Derecho en la Universidad Central de Madrid sin poder declarar que era mujer y sin matricularse por eso mismo. Una mujer excepcional para su época.

Siempre la recuerdo porque es la matrona de las y los criminólogos. Unos estudios que cursé hace muchos años, que nunca he ejercido pero que me dieron otras miradas sobre realidades sociales excluyentes ya en los 80 del siglo pasado. También porque una parte de mi familia, madre, tías y hermana, se educaron en el colegio que lleva su nombre situado al lado del puente de Toledo en Madrid, hoy “invadido” por la M-30.

Una de sus pasiones y actividades tuvo que ver con el sistema penitenciario, era defensora de la reinserción social. Su frase “Abrid escuelas y se cerrarán cárceles” es una muestra de esa pasión de la pensadora gallega por educar. Creo que de ahí el que se la eligiera para ser el referente de graduadas y graduados en Criminología, una “ciencia” que buscaba entender las causas de la delincuencia y promover la inclusión en la sociedad de las personas que hubieran cometido errores en forma de delitos. Fue visitadora de prisiones e inspectora de casas de corrección de mujeres. Fruto de estos trabajos y de sus conocimientos y reflexiones publicó Cartas a los delincuentes (1865), en la que demanda la reforma del Código Penal vigente entonces.

Periodista por convicción, Concepción Arenal dedicaba gran parte de sus artículos y notas de prensa a la crítica social y a la educación. Antitaurina convencida, defensora de las viviendas sociales y contraria a “vicios” que atacaran la moral y perturbaran la relación social como el alcoholismo, publicó en diarios y revistas de prensa durante casi cuarenta años (1855-1893). Entre otros en La Iberia, La voz de la caridad (del que fue fundadora y que estuvo en la calle de 1870 a 1884), El Abolicionista y el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza.

En sus “Cartas a un señor”, incluidas en La cuestión social, la pensadora inicia con una primera epístola titulada “Nunca es peligroso decir la verdad” en la que afirma “Nada hay más contrario a la caridad que la mentira calculada que se llama adulación, o el silencio temeroso que se hace cómplice del mal, dejándolo pasar sin reprobación ni anatema”; para terminar con una vigésima sexta misiva en la que destaca que “En religión, en moral, en ciencia, pobres y ricos todos faltan, todos faltamos; pero los pobres menos, porque su círculo de acción es mucho más limitado; culpas hay que no pueden cometer, y aun para aquellas que cometen, tienen a veces circunstancias atenuantes que los señores, con más medios morales, intelectuales y materiales no podemos alegar”.

Obras completas de Concepción Arenal publicadas en Madrid en 1924 (foto: Iñaki Chaves)

En 1860 obtiene el premio de la Academia de Ciencias Morales y Políticas por su ensayo La Beneficencia, la Filantropía y la Caridad, primera vez en premiar a una mujer al reconocer el valor de los conceptos que analiza: “beneficencia”, ayuda del Estado a las personas necesitadas; “filantropía”, preocupación filosófica por la dignidad del hombre, y “caridad”, la espontánea compasión cristiana hacia el prójimo. Esta misma institución la vuelve a destacar por su trabajo La instrucción del pueblo (1881). Además, su obra Oda a la esclavitud consigue el primer premio del certamen literario convocado por la Sociedad Abolicionista Española.

Entre sus reflexiones feministas, Arenal se preguntaba porqué si la mujer era considerada inferior al hombre, tanto en lo intelectual como en lo físico, se le aplicaban las mismas penas al delinquir. Entre sus publicaciones de marcado carácter feminista destacan La mujer del porvenir (1869), La mujer en su casa (1881) y La educación de la mujer (1892). En todas ellas reivindica el derecho a la educación y la igualdad de la mujer. Para María del Carmen Simón Palmer, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, era “una autora con una personalidad singular que rompió con los roles asignados a su sexo y abordó, por escrito y sin concesiones, temas conflictivos como la situación de los presos, de los pobres o de la mujer”.

Sus Fábulas en verso, con moraleja final, publicadas en Madrid en 1851, son todo un ejemplo de enseñanzas éticas, tal es así que fue declarado libro de texto en las escuelas de su época, y de crítica social a algunos de los lastres que condenaban a las gentes en la segunda mitad del siglo XIX y que todavía hoy siguen siendo realidad y tan pertinentes como lo eran entonces.

En el doscientos aniversario de su natalicio recordamos algunas de las conclusiones de sus parábolas:

“No nutre lo que se come, / sino lo que se digiere”

“No olvides nunca, hijo mío, / que es difícil, te lo juro, / ser como el arroyo puro / y ser grande como el río”

“Años hace que le oí / Decir como regla a un viejo / Y la guardé para mí, ´Que el sabio al dar un consejo, / Se acuerda poco de sí`”

“Mal sienta la gravedad / En negocio que no es grave, / A majadería sabe / Y trasciende a vanidad. / Al notar esta señal / Quedo para mi dudando, / Si quien es formal jugando / Jugará en cosa formal”

Y la fábula XXI, “El daguerrotipo y la pintura”:

Orgullosa la pintura / Al daguerrotipo dijo: / Por mas que te empeñes, hijo, / No llegarás a mi altura.

Al vulgo retratarás, / Que al vulgo desdeño yo, / Pero a la gente de pro / A los príncipes, jamás.

Tu tamaño reducido / Luego, el no poder mirarte / Como a mí de cualquier parte, / La falta de colorido.

Trabajas con equidad, / Por eso has hecho fortuna, / Mas no tiene duda alguna / Que sin color no hay verdad.

Y aunque a veces a tu ruego / Ilumino tus monotes, / ¿Quién no ve que son pegotes? / ¿Si idiota no es o está ciego?

—Bien, dijo el daguerrotipo, / Aun cierto el hecho en cuestión / Amiga, de tu opinión, / Dispensa, no participo.

Juzgas que celebridad / Entre los grandes no adquiero, / Porque no soy verdadero, / Y es porque digo verdad.

Es porque á mentir no acierto, / Y al contemplar su retrato / Se encuentra chato el que es chato. / Y sale tuerto el que es tuerto.

Por una inflexible ley / Sin consultar su nobleza, / Trato con igual llaneza / Al pordiosero y al rey.

Y no cual tú en mentir diestro, / ¡Cuántas veces he copiado / el semblante del malvado! / ¡Cómo era, vil y siniestro!

Nada hay en ello que asombre / Obedeciendo los dos, / Yo a la voluntad de Dios, / Tú a la voluntad del hombre.

Quien tesoros acumule, / En el lienzo o el papel, / Con la pluma o el pincel, / Puede pagar quien le adule.

Y en este mundo embustero / Segura cosa es también, / Que nunca ha de faltar quien / Mentiras dé por dinero.

Si tú conservas la palma,

Es que el hombre en su abyección

No quiere mostrar mal son

Ni su cuerpo ni su alma.

Black mamba

Kobe B. Bryant

1978 agosto 23

2020 enero 26

Las camisetas con los números de K. Bryant colgando en el Staples Center de Los Ángeles (foto: Harry How – AFP)

“Si trabajáis duro los sueños se acaban haciendo realidad.

Lo importante no es el destino, sino el viaje.

Mamba out”

(Kobe Bean Bryant)

Un baloncestista monstruoso.

Veinte años en la NBA en una sola franquicia, los Lakers de Los Ángeles.

El amor a un deporte y a una sola camiseta.

El “más grande que jamás haya vestido la camiseta púrpura y oro” (en palabras de Magic Johnson)

Las camisetas con el 8 y el 24 de Kobe Bryant ya descansan en el firmamento.

Vino se fue.

Buen viaje, desde el aro hasta los cielos.

Dear Basketball,

From the moment I started rolling my dad’s tube socks And shooting imaginary Game-winning shots In the Great Western Forum I knew one thing was real:

I fell in love with you.

A love so deep I gave you my all — From my mind & body To my spirit & soul. As a six-year-old boy Deeply in love with you I never saw the end of the tunnel. I only saw myself Running out of one.

And so I ran. I ran up and down every court After every loose ball for you. You asked for my hustle I gave you my heart Because it came with so much more.

I played through the sweat and hurt Not because challenge called me But because YOU called me. I did everything for YOU Because that’s what you do When someone makes you feel as Alive as you’ve made me feel.

You gave a six-year-old boy his Laker dream And I’ll always love you for it. But I can’t love you obsessively for much longer. This season is all I have left to give. My heart can take the pounding My mind can handle the grind But my body knows it’s time to say goodbye.

And that’s OK. I’m ready to let you go. I want you to know now So we both can savor every moment we have left together. The good and the bad. We have given each other All that we have.

And we both know, no matter what I do next I’ll always be that kid With the rolled up socks Garbage can in the corner: 5 seconds on the clock Ball in my hands. 5 … 4 … 3 … 2 … 1

Love you always,

Kobe

Sentidos de la comunicación

Un acercamiento a experiencias de comunicación en Colombia

Conocer veinte de los numerosos colectivos locales de comunicación existentes en el país ha sido la finalidad de un proyecto institucional del Ministerio de Cultura colombiano a partir de saber de su incidencia territorial, su gestión y organización, la producción y difusión de sus contenidos y las apuestas de futuro. Lo conseguido muestra un estado del arte que nos permite “ver y oír” los sentidos que producen esos grupos humanos con la comunicación que practican.

Portada y contraportada del libro Sentidos locales. Reflexiones sobre colectivos de comunicación en Colombia (foto: Iñaki Chaves)

Con todo el material recolectado se propuso a un grupo de personas, académicas y empíricas, profesionales y amateurs, que dialogaran en un capítulo sobre sus conocimientos y las experiencias compartidas por los colectivos. El resultado es un libro que bajo el título Sentidos locales. Reflexiones sobre los colectivos de comunicación en Colombia recoge quince artículos de dieciséis autoras y autores confeccionados alrededor de cuatro ejes de debate: los sentidos de permanencia, los de creación, los de formación y los de transformación.

Nueve mujeres y siete hombres han escrito sobre lo que son para ellas y ellos esas experiencias locales en los que la comunicación es la base fundamental de las relaciones humanas y su manera de entenderla el pegamento con el que se construyen sus tejidos y dan forma a sus maneras de narrar y estar en el mundo.

“Los colectivos de comunicación en Colombia son experiencias locales en las que la participación ciudadana se hace realidad; deja de ser un concepto etéreo o ajeno para las personas, para convertirse en una vivencia cotidiana, necesaria y práctica. Los colectivos propician que muchas comunidades afectadas por la violencia, la pobreza y la exclusión se reconozcan, se narren y se activen social y culturalmente”, reza en la contraportada.

Un equipo de trabajo compuesto por tres investigadoras, Lorena Cantillo, María Fernanda Peña y John R. Sánchez, se repartió la tarea de visitar los veinte colectivos que han formado parte de este proyecto y que se encuentran ubicados en doce de los departamentos del país más el distrito capital. Con los materiales conseguidos en esas visitas se solicitó a personas de los propios colectivos, a académicas y a expertas en la relación de la comunicación con el cambio social que reflexionaran sobre estas experiencias y sus relaciones identitarias, territoriales y de sentido. El texto estará próximamente disponible en su versión digital en la web del banco de contenidos del Ministerio de Cultura.

El resultado es un documento interesante y pertinente para conocer esa otra comunicación que se practica en un país lleno de voces, sonidos y maneras diferentes de narrar que merece la pena que sean leídas y escuchadas. Ojalá sea así, la construcción de la anhelada paz las necesita.

Colectivos incluidos en el proyecto:
Antioquia: Full producciones (Medellín) y La Esquina Radio (Medellín); Atlántico: Vokaribe Radio (Barranquilla); Bogotá: Ojo al Sancocho y Suba al Aire; Bolívar: Kuchá Soto (san Basilio de Palenque) y Colectivo de Comunicación Línea 21 (El Carmen de Bolívar); Caldas: Red de emisoras escolares (Chinchiná); Caquetá: Escuela Audiovisual Infantil (Belén de los Andaquíes); Cauca: Tejido de Comunicaciones Wejxia Kasenxi / Radio Nación Nasa (Corinto); Cesar: Colectivo de Comunicación El Hatillo (El Paso); Chocó: Asociación Jóvenes Desplazados Nueva Imagen en Unión (Quibdó) y Colectivo En Puja (Nuquí); Nariño: Alianza de Comunicadores Indígenas de Colombia (Ipiales) y Agencia de Comunicaciones del Pacífico (Tumaco); Putumayo: Red de Emisoras Comunitarias Cantoyaco (Puerto Caicedo) y Colectivo Carchancha (Sibundoy); Santander: Emisora Comunitaria La Cometa (San Gil) y Proyecto En Comunidad (Puente Sogamoso y san Vicente Chucurí), y Valle del Cauca: MeJoda (Cali).

Artículos del libro:
El relacionamiento empresarial, una alternativa para la sostenibilidad de los medios comunitarios, de Orley R. Durán G.; Latidos del barrio que se hacen radio, de Dione Patiño G.; Los colectivos de comunicación popular: espacios para la metamorfosis social, de J. Ignacio “Iñaki” Chaves G.; Los colectivos de comunicación en Colombia: estrategias para la construcción de territorio y cultura, de Javier Espitia V.; Comprender la comunicación desde los territorios para reconocer su valor transformador, de María Fernanda Peña S.; Fuera del aire, de Iván Mercado Sarmiento; Contarse, contar y ser tenido en cuenta, de María Paula Martínez C.; Medios comunitarios, conectividad y territorio, de Eva González Tanco; Escuela Popular de Cine y Video Comunitario Ojo al Sancocho, de Yaneth Gallego B. y Daniel Bejarano; Los colectivos de comunicación como espacios de participación y ejercicio de la ciudadanía de la niñez, de John R. Sánchez Castiblanco; Comunicación desde el territorio, con la gente y por la democracia, de Omar Rincón R.; “PUUTX WE’WNXI UMA KIWE”. Comunicación desde la madre tierra, de Dora Muñoz Atillo; Comunicación local, paz y territorio: una apuesta que transforma, de Lorena Cantillo Turbay; Alterando el enfoque: cómo se usan los medios ciudadanos en contextos de conflicto, de Clemencia Rodríguez R., y Los colectivos de comunicación en Colombia: ríos subterráneos que oxigenan la cultura y la ciudadanía, de Cecilia Ceraso.

Caminar pa ir creciendo

Siempre se ha dicho que año nuevo, vida nueva. Así que le haremos caso al refrán y empezaremos un nuevo camino en este 2020

La vida te da sorpresas, y el año nuevo no iba a ser menos. Ha llegado tal como se fue el año pasado, con las metamorfosis sociales que nos afectan a todas y al mundo en cada segundo (ahora es sí y ahorita puede ser no). La vida, el planeta y sus moradoras se metamorfosean. Todo se transforma en algo distinto. Machado nos dejó escrito que todo pasa y todo queda, y que lo nuestro es pasar, y vamos a pasar un año más haciendo caminos, sobre la tierra o sobre el mar.

Es necesario recomenzar el viaje. Siempre (foto: Iñaki Chaves)

Es un empezar de nuevo, un volver a iniciar el viaje de la vida en una nueva vuelta al Sol, en la que esperamos estar acompañados de nuestros seres queridos, con fondo musical y a base de poemas. Ya lo señaló Saramago, que el final de un viaje es solamente el comienzo de otro, que el viaje debe reiniciarse siempre.

En este caminar por una nueva ruta, incierta y esperanzadora, buscaremos continuar creciendo y construyendo nuevas ilusiones para seguir viviendo. Abandonamos uno de nuestros puertos de los últimos años para seguir navegando por otros mares y arribando a otros pueblos. Otro ilustre portugués, Camões, poetizó “Cambia el tiempo, cambian las voluntades, y cambia el ser, y cambia la confianza: todo el mundo es compuesto de mudanza, tomando siempre nuevas cualidades”. Es decir, metamorfosis.

La comunicación que profesamos y las metamorfosis que sufrimos nos acompañarán a cada paso, en mi caso junto a mi socia de vida y mi gata que estarán esperándome en cada puerto, real o ficticio, para escuchar mis historias, mis críticas y mis halagos. Una nueva marcha alrededor de este mundo jodido y lambón, con la proa rumbo al sur, a bordo de esas pateras en las que hemos venido navegando y con las que construiré mi memoria que estará llena de lo vivido y también de lo imaginado.

En ese nuevo camino seguiremos buscando el sueño ancestral de la felicidad, ese que, de una u otra forma, perseguimos todas y todos y que cada quien entiende a su modo y encuentra a su manera. Que, como dice la Mari de Chambao, la vida te enseña que no sirve de nada andar por andar y que es mejor caminar pa´ ir creciendo.

Del año que termina me quedo con la memoria de lo aprendido y compartido, con los valores de las personas que aprecio y con las luchas dadas por la paz y la justicia social, cada quien desde sus trincheras, con seres comprometidos, de raíces profundas y que pelean desde cornisas tan distantes.

Miraremos lo que nos traiga 2020 con nuestros propios ojos: “Unos, con los ojos puestos en el pasado, ven lo que no ven; otros, fijos los mismos ojos en el futuro, ven lo que no puede verse” como nos recitó Pessoa. En el fondo, seguiré, un año más, siendo un soñador. Desde el “imagine” de Lennon o el “dreamer” de Osbourne o Supertramp, para pensar la vida con más paz, con más amor, con más poesía, con más canción. Que negar el pesimismo no implica el optimismo, ni viceversa. Pero siempre nos quedarán la esperanza de seguir construyendo y la capacidad de sorprendernos.

Buen año y buena mar.

Todxs somos migrantes

Actuar juntas por la dignidad social de las personas migrantes

“El estado normal de la atmósfera es la turbulencia. Lo mismo cabe decir acerca del poblamiento de nuestro planeta por parte del hombre”. Con esta frase de Hans Magnus Enzensberger en su libro La gran migración quiero resaltar la importancia de una actividad social que existe desde que el ser humano habita la Tierra: la migración.

Pintada alegórica sobre la migración obra de Yksuhc Juan en la fachada de la antigua tabacalera de Madrid (foto: Iñaki Chaves)

Empecemos a celebrar todos los días que tenemos derecho a la movilidad, a desplazarnos, a residir en donde creamos que podemos tener una mejor vida. Ya sea por trabajo, por estudios, por necesidad, por amor o por simple deseo de cambiar. A eso unamos que ningún ser humano es ilegal y que ninguna persona es superflua.

¿Quién de ustedes no ha migrado alguna vez en su vida? Cambiar de colegio, mudarse de barrio, un nuevo trabajo, trasladarse a otro país… todo eso son, de una u otra manera, migraciones. Una realidad social como la migración amerita otra mirada, una lectura transversal, demanda más música que ruido y más poesía que palabras vacías.

Los otros, los distintos, son mudos o tartamudos, gentes incapaces de hablar y a los que no les damos voz y que conforman una mayoría en crecimiento que se encuentra excluida en cualquier parte, incluso en sus lugares de origen. Por eso muchas personas se ven obligadas a emigrar.

Migrar es un derecho

O al menos así debería ser. Porque lo recoge la Declaración Universal de los Derechos Humanos, un texto que acaba de cumplir setenta y un años y al que casi nadie atiende, otra excluida más. En su artículo 13 se puede leer que: 1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado. 2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.

En el siguiente (14) se afirma: 1. En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país. Y en el 15 se remacha: 1. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad. 2. A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de nacionalidad.

El 18 de diciembre es la fecha establecida por Naciones Unidas como el Día Internacional del Migrante. Es decir, el día de todas y todos los habitantes del planeta. Mediante resolución 55/93 de 4 de diciembre de 2000 la Asamblea General de la ONU así lo declaró, invitando a sus estados miembros, así como a organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales, a que, entre otras cosas, difundan información sobre los derechos humanos y las libertades fundamentales de los migrantes, intercambien experiencias y formulen medidas para protegerlos.

Desde 2009 se viene conmemorando este día con mensajes como “soy un migrante”, “un día sin migrantes”, “migración segura en un mundo en movimiento” o “migración con dignidad”. En este 2019 se “celebra” este día con un “Nosotros juntos” (en un lenguaje que excluye las nosotras) con el que se quieren resaltar “las historias de cohesión social que son tan variadas y únicas como cada uno de los 272 millones de migrantes que comienzan una nueva vida y construyen nuevas comunidades en cada rincón del mundo”.

Según António Guterres, secretario general de Naciones Unidas, “La migración es un poderoso motor del crecimiento económico, el dinamismo y la comprensión. Permite que millones de personas busquen nuevas oportunidades, lo que beneficia por igual a las comunidades de origen y de destino”. De hecho, está contemplada dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible al señalar la meta 10.7 que se debe “Facilitar la migración y la movilidad ordenadas, seguras, regulares y responsables de las personas, incluso mediante la aplicación de políticas migratorias planificadas y bien gestionadas”.

Gran parte de las migraciones históricas han estado motivadas por ilusiones y esperanzas. El encuentro de maravillas desconocidas, la búsqueda de tierras más ricas o fértiles, el deseo de riquezas o poder. La tierra prometida, la Atlántida o El Dorado siguen vigentes a través de las creencias fomentadas por los medios, que prometen escenarios que la propia realidad se niega a conceder. Una realidad que hizo que, en 2018, cerca de tres mil cuatrocientas personas migrantes o refugiadas perdieran la vida tratando de alcanzar su sueño.

El término migrante no está claramente definido en el derecho internacional, designando, por uso común, a toda persona que se traslada fuera de su lugar de residencia habitual, ya sea dentro de un país o a través de una frontera internacional, de manera temporal o permanente, y por diversas razones.

En 2019, el número de migrantes ha alcanzado la cifra de 272 millones, frente a los 221 en 2010 o los 173 millones de 2000. La proporción de migrantes internacionales entre la población mundial es del 3,5 %, cuando en 2000 era del 2,8 % y del 2,3 % en 1980, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (IOM-OIM).

Aproximadamente, con base en los datos de Acnur, hay 70,8 millones de personas en todo el mundo que se han visto obligadas a huir de sus hogares. Entre las que se encuentran casi 25,9 millones de personas refugiadas, más de la mitad menores de 18 años; 3,5 millones son solicitantes de asilo y más de 41,3 millones son desplazados internos. Solamente en Siria hay 438.000 personas refugiadas de Palestina, y Colombia sigue siendo el primer país en número de personas desplazadas internas con más de 7 millones 400 mil víctimas.

La migración humana se suele clasificar en seis grandes grupos: según su escala geográfica, por su lugar de origen y destino, en relación con su temporalidad, por su grado de libertad (voluntarias u obligadas), por la edad de las personas migrantes o según la causa que la motiva (económicas, políticas, ecológicas, guerras).

Para mí, hay una quinta causa de esas migraciones: la provocada por la construcción interesada de imaginarios falseados o condicionados. Por eso creo que la comunicación es fundamental para compartir otras miradas menos negativas sobre una realidad imparable. A esa tarea debemos ponerle todo el esfuerzo desde la academia, educando en la diversidad, y desde los medios, combatiendo las malas prácticas informativas.

Portadas de las dos guías para narrar la migración desde el respeto

En esa línea van dos trabajos que nos pueden servir como referentes en esa labor de “hacer bien nuestro trabajo”:

Respect words. Una guía, en ocho idiomas (alemán, esloveno, español, griego, húngaro, inglés, irlandés e italiano), breve y contundente con herramientas “prácticas para abordar las temáticas relacionadas con las personas migrantes y las personas pertenecientes a minorías cuando se realicen informaciones sobre ellas o sus procesos”.

Un trabajo que encabeza la Asociación de Emisoras Municipales y Ciudadanas de Andalucía Radio y Televisión (EMA-RTV) y que es un esfuerzo para intentar desmontar los imaginarios existentes sobre migraciones y minorías para ir difundiendo voces que construyan otras miradas y otras percepciones. Nuevos imaginarios que son, según declaran los promotores en el preámbulo de la guía, “indispensables en la lucha contra los discursos de odio”.

Porque informar no es una labor inocua, existen otras formas de informar, otro periodismo que, como dice el proyecto Respect words, sea ético y vaya contra los discursos sesgados y estigmatizantes.

Pistas para contar la migración. Investigar historias en movimiento. Un texto de Consejo de Redacción en colaboración con Konrad Adenauer Stiftung y el Comité Internacional de la Cruz Roja que plantea, según escribe su editora Ginna Morelo que la migración “solo se comprende en su real dimensión cuando se anda con los otros, con los migrantes”.

Un documento que quiere facilitar a las y los profesionales de la información “herramientas para entender el fenómeno de la migración, cómo investigarlo, cómo desarrollar una agenda” e “identificar cuáles son los retos que suponen la cobertura de este fenómeno y cómo narrarlo sin vulnerar los derechos del migrante”.

Y mañana, ¿qué?

Pues amanecerá, y ya no será el “Día Internacional del Migrante” pero seguirán muriendo seres humanos queriendo cruzar fronteras o atravesando mares. Desgraciadamente se volverá a cumplir lo que escribió Galeano: “Los náufragos de la globalización peregrinan inventando caminos. En inmensas caravanas, marchan los fugitivos de la vida imposible. Viajan desde el sur hacia el norte y desde el sol naciente hacia el poniente. Les han robado su lugar en el mundo. Han sido despojados de sus trabajos y sus tierras. Muchos huyen de las guerras, pero muchos más huyen de los salarios exterminados y de los suelos arrasados.”

Por eso y por mucho más es por lo que habrá que seguir luchando contra los prejuicios y los estigmas sin fundamento. Poniéndole a esa lucha poesía y música. Empezando por releer a Camus en El extranjero para no caer en lo absurdo de sociedades en las que una “falsa” moral juzga y condena igual un no llanto por la muerte de la madre que un crimen.

Escuchando ese poema cantado de Patxi Andion en el que nos arrastra con su voz a pensar que “De cada 13 nuevos niños que nacen diez lo hacen en la cama y 3 en la calle. Y mientras los diez primeros comen los otros tres se mueren de hambre, mas no puedo seguir juzgando, no debo, no tengo hambre”.

También leer al citado Enzensberger, a Kapuscinski, a Malouf, a Naïr, a Sassen o a Walsh y tantas y tantos que han mirado y escrito sobre las migraciones con otros ojos; o escuchar las letras de “Papeles mojados” de Chambao, de “En las fronteras del mundo” de Luis Pastor o de las diversas versiones regionales del ya clásico “Rap contra el racismo” de El Chojín.

Y recordar a cristianos y a quienes no lo son que Jesús de Nazareth fue un migrante, que Mateo escribió aquello de “El ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: ´Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; allí estarás hasta que te avise`”. ¿Qué es eso sino migrar?

Que el mismo papa Francisco lo dijo en Lesbos en 2016, tal como se recoge en el libro Política y sociedad. Conversaciones con Wolton (2018, ediciones Encuentro), donde defendió que las personas migrantes no son un peligro, sino que son ellas las que están en peligro.

Pongamos en práctica lo que nos legara Benedetti: “Te propongo construir un nuevo canal sin exclusas ni excusas, que comunique por fin tu mirada atlántica con mi natural pacífico”. Porque todas y todos somos, en algún momento de nuestra vida y por multitud de motivos, migrantes.

No vapor da imigração

Narrativas de paz, voces y sonidos

Porque la situación en Colombia requiere juntar todas las gargantas y sus gritos para reclamar la paz.

portada de Narrativas de paz, voces y sonidos

Con el subtítulo Análisis de la paz en Colombia, desde la comunicación, se ha publicado el libro número 162 de la colección Cuadernos Artesanos de Comunicación de la Sociedad Latina de Comunicación Social en el que, con la participación de profesoras y profesores de Brasil, Colombia y España, se recogen una serie de artículos resultado de distintas investigaciones con un denominador común: la paz en Colombia.

A pesar de la firma de los acuerdos de La Habana en 2016, la realidad nos muestra un país que sigue buscando la paz. El territorio nacional colombiano continua siendo testigo mudo de la ausencia de una pacífica convivencia, de una verdadera armonía entre sus habitantes. Los asesinatos de líderes y lideresas sociales; la violenta y criminal represión de las manifestaciones ciudadanas por la paz y contra la política del Gobierno; los ataques a los derechos fundamentales; las medidas económicas que amenazan con perjudicar a la clase trabajadora y reducir impuestos a las empresas y a las personas más ricas, y la manipulación informativa son motivos más que suficientes para gritar ¡basta ya!

Para romper ese silencio y dar voz a los gritos callados de las poblaciones excluidas y silenciadas, es necesario aunar todos los esfuerzos, porque la construcción de la paz requiere de todas las narrativas, también las de la academia. Cambiar definitivamente las armas por las palabras demanda de las voces de las universidades y sus profesoras e investigadores. Por eso es importante este nuevo libro que se ha presentado el miércoles 4 de diciembre en el marco de la undécima edición del Congreso Internacional Latina de Comunicación Social celebrado en la Universidad de La Laguna (Tenerife, España).

Narrativas de paz, voces y sonidos es una coedición entre UNIMINUTO y Latina coordinado por la profesora Beatriz Múnera (UTadeo, Bogotá) y los profesores Gabriel Ruiz (UdeM, Medellín) y J. Ignacio Chaves (Uniminuto, Bogotá) que cuenta con el prólogo del exdirector general de la Unesco y actual presidente de la Fundación Cultura de Paz Federico Mayor Zaragoza. Conformado por nueve artículos de veintitrés investigadoras de diez universidades, ocho colombianas, una española y una brasileña, son “Reflexiones acerca de la forma en que la ciudadanía aborda sus propias historias para conformar narrativas de paz que confronten los efectos de la violencia armada y estructural. Escritos que exploran las experiencias de vida de quienes no se resignan a callarlas, sino que buscan transformarlas en una memoria ejemplar, una que, como señalaba Benjamin, pueda relampaguear en momentos de nuevo peligro”.

Un texto dedicado a todas las personas que creen que la paz se construye cada día, entre todas, con nosotras mismas, con las demás y con la naturaleza y que quiere voces y sonidos que lo acompañen como la letra de la cantautora Marta Gómez cuando dice: “Para el silencio una palabra / Para la oreja, un caracol / Un columpio pa’ la infancia / Y al oído un acordeón / Para la guerra, nada”.

Dilan, blowing in the wind

¿Cuánto tiempo ha de pasar?

¿Cuántos muertos más habrá?

¿Cuántas vidas perdidas se necesitarán?

No sé si la respuesta estará en el viento, la ciudadanía es la que tiene ahora la palabra.

¿Hasta cuándo?

¡Basta ya!

Y no es una expresión vacua o el título de un informe más, es el grito que ha de sonar y volar como un silbido hasta hacer salir a este país de un letargo colonialista de dos siglos.

Ya no es tiempo de llorar, han sido océanos de lágrimas. Ya no es tiempo de resiliencia, son demasiadas mejillas abofeteadas.

Es tiempo de decir ¡basta ya!

No más Dilans, no más lideresas asesinadas, no mas voces silenciadas.

No más crímenes de Estado ni falsos positivos, no más Esmad, ni más mentiras políticas.

Por todas las personas caídas a manos del sinsentido de una violencia que es la única que debe morir

Por una Colombia en paz, con justicia social.

Váyanse, politicuchos de mierda (con perdón)

¡Elecciones, ya!

A Dilan y a todos los que dieron su vida por una Colombia en paz

“Si llegáis tarde un día

y encontráis frío mi cuerpo;

de nieve, a mis camaradas

entre sus cadenas muertos…

recoged nuestras banderas,

nuestro dolor, nuestro sueño,

los nombres que en las paredes

con dulce amor grabaremos.

Y en la soledad del muro

hallaréis mi testamento:

al mundo le dejo todo

lo que tengo y lo que siento,

lo que he sido entre los míos,

lo que soy, lo que sostengo:

una bandera sin llanto,

un amor, algunos versos…

y en las piedras lacerantes

de este patio gris, desierto,

mi grito, como una estatua

crucificada y rota, en el centro”

                                Marcos Ana

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